Alfonso Froilaz «el Jorobado» es uno de los reyes leoneses más breves en el cargo, con un reinado de apenas cinco a ocho meses aproximadamente.
Fue proclamado rey de León en el 925 tras la muerte de su padre, Fruela II de León.
Su reinado fue breve y estuvo marcado por la inestabilidad. Desde la muerte de su padre existía una fuerte rivalidad con sus primos Alfonso y Ramiro por el trono leonés —los hijos de Ordoño II—. Las presiones por el poder fueron en aumento, lo que resultó en una guerra civil.
Alfonso Froilaz fue derrotado en el 926 por sus primos, quienes se aliaron para derrocarlo. Tras su derrota, Alfonso fue capturado y enviado al exilio.
Pasó el resto de su vida en confinamiento, y se cree que murió después del 932 en un monasterio, aunque los detalles exactos de su fallecimiento son inciertos.