Es ésta una leyenda, un romance, una historia legada por el tiempo. Zamora, la bien cercada, entonarán los juglares. Pues ya sitian la ciudad el rey Sancho y sus mesnadas, prestos para la cabalgada. Y con él, sus mejores hombres; entre ellos el Campeador y un joven Álvar Fáñez que busca aún su destino
Intramuros de esa fortaleza bañada por el Duero, la decisión está tomada: no cabe la rendición. Así lo manda la infanta Urraca, siempre fiel a su hermano Alfonso.
El destino de Zamora y sus habitantes se forja, así, día a día, bajo el constante aleteo de los monstruos que sobrevuelan los bosques y se esconden tras las piedras. Pronto, el hambre, el miedo y la enfermedad se hacen más fuertes. Sin embargo, y pese a todo, queda la fortaleza de espíritu, el honor, el amor y la esperanza.
Más allá de la historia y de la épica, Nieves Muñoz nos pasea por unos tiempos pasados que no son sino ecos del presente. Lo hace con una prosa límpida pero a la vez sentida y llena de alma, a través de protagonistas que pasean por estos cantares hasta hacerse nuestros. Imposible de olvidar.
Estamos ante un libro que rememora la cultura tradicional de La Carballeda (Zamora), con recuerdos y añoranzas de la vida pasada en esta tierra, pero con una peculiaridad muy importante: está narrado en su propia habla local… “en su propia salsa”, como lo hablarían los protagonistas de esa cultura al final del siglo XIX o a principios del siglo XX.