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CULTURA

El Fumizu: Magia y superstición en Aliste

Por Javier Blanco · 28/10/2025 · 2 min de lectura
El Fumizu: Magia y superstición en Aliste

No barrer de noche, porque de noche barren las brujas

 

Siempre se ha utilizado el fuego como purificador y antídoto contra brujas y demonios, así como portar un diente de ajo en el bolsillo o en «la vantal» para espantarlos.

 

«El fumizo» para ahuyentar a animales de la vivienda como víboras, culebrones o bastardos, así como al Diablo y a las brujas

 

En Aliste, la práctica usada para estas antiguas creencias de ahuyentar brujas, demonios y desgracias de hombres, animales o plantas dentro de la propia vivienda, se sustituye por el humo.

En algunos pueblos de la Comarca de Alba y en Aliste ahumaban los cuartos o habitaciones que creían embrujadas para expulsar a los causantes del mal. En otros pueblos de nuestra comarca, para evitar daños de animales como «el culebrón» o bastardo, la «duruncilla» o comadreja y demás animales dañinos, se usaba un rito preventivo denominado «fumizu» consistente en quemar en un caldero o perol trapos viejos, gomas y otras cosas que produzcan mucho humo, mezclandolas con azufre y «pimiento» o pimentón.

 

Se cogía el fumizu llevándolo por todas partes para purificar la casa echando una especie de conjuro que decía tal que así:

«Si sos bruja te arreniegu,
si sos diabru... vaite p'al ifiernu»

Antiguamente se creía que las «duruncillas» o comadrejas, con sólo mirar a los niños les podían hacer cuanto daño quieran.

Para evitarlo, colgaban al cuello de los niños amuletos o higas y se solían quemar sustancias que sueltan mal olor y mucho humo.

Para la inapetencia de los animales domésticos que se creía causada por las brujas los labradores alistanos realizaban una práctica consistente en cortar las «serdas» o pelos del rabo del animal afectado y con ellas hacían una cruz que se colocaba en una corriente de agua, poniendo encima una piedra. Aseguraban que era remedio infalible para esa forma de mal.

«Serdas» o pelo del rabo de un caballo o yegua. Con ellas hacían una cruz que se colocaba en una corriente de agua, poniendo encima una piedra para combatir la inapetencia de los animales.

«No temas a truenos ni a ratones,
ni brujas ni supersticiones»

Javier Blanco
J

Autor

Javier Blanco

No intento «romantizar» épocas de hambre, desigualdad, falta de educación o sanidad pero echamos de menos ese sentimiento comunal de antes. Me conformo con rememorar costumbres no tan perdidas y pellizcar conciencias sobre el peligro de la despoblación. Autor de El Principe Piquirrín: https://laregionleonesa.com/el-principe-piquirrin Grupo: https://www.facebook.com/Rufriyu

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