Nuevas vallas reivindicativas en León y Ponferrada
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Sugerencias:
El "síndrome del micrófono" azota León
El PSOE ha sacado toda su artillería en León. En un pabellón Luis Vives abarrotado y entregado a la causa, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ejerció de "jugador franquicia" para arropar a Carlos Martínez, candidato a la Presidencia de la Junta
Pero más allá del apoyo orgánico, el acto dejó un titular que ha incendiado el debate político en la provincia: la reivindicación de Zapatero como el referente supremo del leonesismo.
Zapatero no anduvo con rodeos. Para el expresidente, el leonesismo no se mide en banderas o proclamas, sino en el Boletín Oficial del Estado. Durante su intervención, fue tajante al afirmar que su gestión es la que más ha aportado a la tierra en toda la etapa democrática.
«El mayor leonesista he sido yo porque soy el que más ha hecho por León; lo demás son canciones», sentenció ante el aplauso del público.
Para sostener este órdago, el exlíder socialista sacó pecho de su legado de inversiones, cifrado en unos 3.000 millones de euros:
Por su parte, el candidato Carlos Martínez mostró una calculada sensibilidad hacia el sentimiento regional. En un gesto cargado de simbolismo, comenzó su discurso refiriéndose a la comunidad como «León y Castilla», siguiendo los consejos que —según afirmó— le habían dado en Sahagún.
Martínez defendió el derecho de León a tener "centros de poder" propios para equilibrar el desarrollo, apostando por una descentralización que "vertebre el territorio" y frene la sangría de jóvenes que se ven obligados a estudiar fuera y no regresar. "La identidad leonesa merece respeto", subrayó.
Sin embargo, este discurso de "máximo leonesista" choca frontalmente con la realidad de los archivos.
Si echamos la vista atrás a 2021, nos encontramos con un Zapatero muy distinto. En diversas entrevistas y declaraciones de aquel año, el expresidente se mostraba no solo escéptico, sino abiertamente contrario a las tesis del leonesismo político.
En aquel entonces, para Zapatero, el leonesismo era un movimiento que no compartía y que consideraba fuera de lugar en el marco autonómico actual. Este cambio de postura —de negar el movimiento a pretender encabezarlo— levanta sospechas sobre si estamos ante una convicción real o ante un giro estratégico por puro cálculo electoral ante el empuje de otras formaciones. Juzguen ustedes mismos.
Lo de Zapatero sólo es la guinda que corona el pastel. Es el síntoma de una enfermedad política que azota nuestra tierra: el veletismo geográfico. Estamos acostumbrados a políticos que sufren una transformación milagrosa en cuanto pisan suelo leonés.
Parece que la identidad leonesa solo existe cuando hay un mitin de por medio. Es el "síndrome del micrófono": el discurso cambia según las coordenadas GPS del orador. Si el micrófono está en León, son los más leonesistas del mundo; si el micrófono se desplaza unos kilómetros hacia el este, el discurso se diluye en la conveniencia de la Junta o en las directrices de Madrid.
En la Región Leonesa estamos hartos de estos juegos de artificio. Es agotador ver cómo figuras que el resto del año ignoran o incluso desprecian nuestras reivindicaciones, se acuerdan de nuestra identidad justo cuando necesitan los votos para llegar a la Junta. Esa falta de coherencia es la que ha desconectado a la ciudadanía de la política tradicional.
La sociedad leonesa merece respeto y honestidad, no discursos moldeados por asesores de campaña que olvidan lo que dijeron ayer. ¿Leonesismo de corazón o marketing de última hora? La hemeroteca no miente, y los leoneses, por suerte, tenemos memoria.
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