Durante el asedio de Zamora, el 7 de octubre de 1072, el noble zamorano Bellido Dolfos asesinó a Sancho II con su propia lanza. Alfonso VI regresó a León y fue proclamado rey de León, Castilla y Galicia.
La leyenda dice que juró no haber participado en el asesinato. Hoy, la puerta de la muralla zamorana donde se llevó a cabo este acto, es conocida como "El portón de la lealtad".