Efemérides 1899: ¡Alerta Españoles!
¿De qué se hablaba tal día como hoy en ese año?
La casualidad trajo a mis manos un ejemplar antiguo de un diario leonés desaparecido hace siglo y pico, El Porvenir de León. La casualidad quiso que ese periódico llevase exactamente la fecha de hoy, y hojeándolo, fue también la casualidad la que detuvo mi mirada en uno de sus artículos principales. Lo reproduzco íntegramente a continuación:
¡ALERTA ESPAÑOLES!
No nos gusta ser profetas de desdichas; pero el deber nos obliga hoy á dar la voz de alerta á todos los españoles, pues á todos ellos interesa, acerca de un gravísimo rumor que por autorizado origen nos viene de la costa marroquí.
Nótase allí entre los naturales del país, agitacion inusitada, extraños cabildeos, aprovisionamiento de víveres y pertrechos de guerra; con misterio se habla de próximos acontecimientos, de la proximidad de una lucha con España.
En nuestras posesiones de aquellas costas africanas, obsérvase algo tambien de anormal é inexplicable; preparativos bélicos hechos con recelo y entre sombras, preocupacion en los ánimos, zozobra en los espíritus.
Un personaje de la situacion decía no ha mucho, y el concepto no era mas que una sonda lanzada para conocer la opinion, que nuestro porvenir estaba en Africa, en donde podríamos encontrar expléndida compensacion á la pérdida que nos ha ocasionado la entrega de las colonias de América y Oceanía. ¿Es que los que nos mandan nos van á obsequiar con una nueva guerra de Melilla, de bochornoso recuerdo?
Seria ese un medio gastado ya de distraer la opinion de los graves asuntos interiores que á justo título la preocupan, excitando la fibra patriótica con el toque de guerra al moro, al "infiel„ que se diría en esta situacion de generales cristianos á los que ni siquiera falta para serlo el bautismo de sangre inocente.
¿Es que no curados todavía de la manía conquistadora, vamos á intentar probar fortuna en Africa? Africa es la prenda codiciada por Europa. Todas las naciones tienen, con una ú otra mira, puestos los ojos en ella. Africa sería la manzana de la discordia entre estas viejas naciones, el botafuego da un conflicto internacional en el que de rechazo, aunque más no fuera, saldríamos perdiendo nosotros. Debemos vivir los españoles verdaderamente amantes de nuestro país, muy alerta y muy prevenidos. Hay que no dejarse llevar por impresiones de momento y tener en cuenta que no debemos sacrificar en Africa los últimos restos de nuestra juventud. La obra de la reaccion se completaría así, y no habría nada que oponer á su intento liberticida en una nacion de ancianos y de anémicos. El enemigo verdadero está en casa y no hay que dejarse engañar por los enemigos de fuera. ¡Alerta, españoles! ¡Alerta, liberales y republicanos!
El Porvenir de León. 13 de Mayo de 1899

Este artículo relata la tensión bélica de una época que desembocaría, diez años después, en la Guerra de Melilla (1909). Como la historia nos ha demostrado, lamentablemente no fue la última: a aquella le siguieron la Guerra del Rif (1911-1927), la de Ifni-Sáhara (1957-1958), la Marcha Verde de 1975 y el conflicto de Perejil en 2002.
Han pasado más de 127 años desde que se imprimieron esas líneas, pero el eco de su advertencia resulta escalofriantemente familiar. Hoy no enviamos tropas a guerras lejanas para tapar las grietas nacionales, pero la táctica de la distracción sigue intacta. Se cambian los escenarios, pero se mantiene la estrategia: mantener a la sociedad en constante estado de alarma, dividida y enfrentada.
Esa frase del redactor en 1899 —«El enemigo verdadero está en casa»— cobra hoy un significado distinto. Ese enemigo no es el compatriota que piensa diferente, ni el vecino que se sitúa a un lado u otro del espectro político. El verdadero enemigo es la propia división. Es el ruido ensordecedor diseñado para que no nos demos cuenta de lo mucho que compartimos: el agotamiento por la crispación, la preocupación por nuestro futuro y el deseo común de vivir tranquilos.
La inmensa mayoría estamos hartos de esta trinchera perpetua. Quizá va siendo hora de que, como sugería aquel viejo diario, no nos dejemos llevar por impresiones de momento ni engañar por cortinas de humo. Nuestro mayor acto de rebeldía hoy no es gritar más fuerte que el de enfrente, sino negarnos a participar en el juego de los bandos. Porque cuando entendemos que todos vamos en el mismo barco, el ruido de los extremos pierde fuerza y empezamos, por fin, a remar juntos.
Imagen principal: Los últimos de Filipinas (1899)
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Autor
Rubén SilvaApasionado de nuestro legado histórico y cultural. Monitor de cultura tradicional leonesa, Técnico especialista en Dinamización del Medio Rural y Desarrollador de aplicaciones web.
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