El pájaro ocupa. Tema recurrente, muy de moda en los humanos pero como vais a ver no es invención nuestra, siempre lo ha hecho este pájaro, la ocupación de la vivienda.

Muy curiosa la historia del Cuculus canorus, el cuco, «cucut» en Cataluña, «kukua» en el País Vasco, «cuquiellu» en Asturias y cuco también en Galicia, ya que es conocido como el pájaro parásito, lo que ahora está tan de moda y que podíamos llamar un «okupa» porque deposita sus huevos dentro del nido de otra especie, la cual se encargará de la incubación, el cuidado y la manutención de la descendencia, mira si es «cuco» que se come o arroja uno de los huevos ajenos y deja en su lugar el suyo propio.
«Eres como el cuco, niña,
pájaro que nunca anida;
pone el huevo en el ajeno
y otro pájaro lo cría.»
Lo podemos ver por toda la región, bueno, más oído que visto, anunciando la primavera, desde marzo a septiembre…
«Si el cuco no canta entre marzo y abril, el cuco es muerto o la fin ha de venir», relata el refrán alistano.

También hay otro que dice:
«Al cuco, San José le da el habla y San Pedro se la quita»,
pues hacia el 19 de marzo (San José) llegan los primeros machos de cuco y se ponen a cantar en busca de hembras fértiles. Por San Pedro (29 de junio) ya dan por finalizado el apareamiento y dejan de cantar.
Ave, de tamaño medio y aspecto estilizado, se caracteriza por poseer una larga cola y unas alas apuntadas, por lo que su silueta puede confundirse en vuelo con la de una pequeña rapaz, como el cernícalo vulgar o el gavilán, «antanino» en nuestra tierra, al que a veces imita en su canto para asustar a otras aves que están en su nido y así poder ocuparlo y cambiarle los huevos. En la coloración del macho dominan los tonos grises, sobre todo en el dorso, la cabeza y el cuello, en las regiones ventrales son blancas y es al que oímos cantar con su característico y reconocible «cuu-cu, cuu-cu».
Alimentación

Presenta una dieta netamente insectívora, basada en el consumo habitual de larvas de diferentes especies de lepidópteros (mariposas), incluidas las que disponen de mecanismos de defensa, como pelos urticantes o sustancias tóxicas, importante destacar que estas aves se alimentan de las orugas de procesionaria del pino, mira, alguna buena labor tendrían que tener. También consume escarabajos, saltamontes, grillos, lombrices y algún pequeño vertebrado.
Cada hembra de cuco produce una gran cantidad de huevos que serán colocados de uno en uno, rara vez dos, en nidos previamente seleccionados. Si la pareja propietaria no detecta la intrusión, incubará el huevo parásito, que imita en diseño y colorido a los propios, durante 12 días. La eclosión del cuco suele anticiparse varios días a la de los pollos legítimos, sus primeras fuerzas las dedica a tirar fuera del nido al resto de huevos y pollos de los verdaderos dueños del nido.

Y ahí termina la responsabilidad materna de la hembra, nunca verá ni cuidará a sus crías… se las criarán otros y por tanto nunca conocerán a los padres naturales.
A partir de ese momento, el joven cuco recibirá en exclusiva todas las atenciones de los propietarios del nido asaltado, a los que, con frecuencia, supera considerablemente en volumen.
Suele habitar en todo tipo de bosques cerrados de encinas, robles, pinos y alcornoques, o sea, donde habitan el resto de las aves a las que suele «robarles» el nido.
En el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas se incluye en la categoría «De interés especial».
Existen supersticiones alrededor de este pájaro, si el primer día en que canta el cuco llevas algunas monedas en el bolsillo no te faltará dinero en todo el año. ¿Será verdad? Por si acaso, sé un poco «cuco» cuando estos días salgas al campo lleva siempre unas monedas en los bolsillos por si oyes cantar al cuco.
Otra costumbre dice que cuando canta el cuco, la arrabaza florece, ya se ha salido y no se puede comer porque amarga.
«Cuando el cuco canta la abubilla pon, amarga la arrabaza y pica el agrijón (agriyón: planta silvestre, especie de berro un poco ácido, comestible en ensalada)».
Y sobre la época que ya no es buena para comer pulpo, el cuco también nos avisa…
«Cantando el cuco, fuera pulpo».
También la «lampreja» que así se llamaba a la anguila que antiguamente había en nuestros ríos, debe ser comida antes de que cante el cuco. Dicho de otro modo: que la lampreja más apreciada, la que es capturada en época invernal, y que la que se come a partir de la primavera (es decir, del canto del cuco) es de calidad inferior.
Menudo «pájaro» este cuco, no construye casa, no cuida a los hijos, los abandona… ¿Hay animal más malvado o más listo sobre la faz de la Tierra… sin contar al hombre, claro?