Tendemos a valorar mucho poder viajar, especialmente a destinos lejanos y exóticos. Pero, a veces, olvidamos que, gracias a la Historia, también podemos viajar en el tiempo
Sí, sé que suena increíble, pero dejaos llevar y vamos a viajar a la comarca de la Maragatería, en el centro de la provincia de León. Bajo la sombra del monte Teleno, el paisaje esconde un secreto milenario grabado en la piel de sus rocas: los petroglifos.
Cartel informativo en Peña Fadiel
Pero, ¿Qué es exactamente un petroglifo? A diferencia de las pinturas rupestres, los petroglifos son grabados tallados directamente en la roca granítica mediante percusión o incisión. En la Edad de los Metales en la Península Ibérica encontramos varios ejemplos, especialmente en Galicia, en donde reciben el nombre de “mamoas”.
Petroglifo en Peña Fadiel. Imagen: Astur61, CC BY-SA 4.0
En la Edad de los Metales, el ser humano de la Península Ibérica ya dominaba la metalurgia y utilizaba estas marcas como un lenguaje lleno de símbolos y conocimiento. Las marcas incisas que vamos a ver en el granito maragato tienen forma de espirales, de laberintos, de árboles estilizados, de puntos, de cruces y de las llamadas “cazoletas”.
Peña Fadiel. Roca con tres laberintos. imagen: Astur61, CC BY-SA 4.0
En la Maragatería, concretamente en lugares como Peña Fadiel en Filiel, encontramos un conjunto excepcional. Se trata de dos paneles que están orientados hacia el Monte Teleno, el más alto de la provincia de León. Monte, que, otro pueblo que se asentará allí milenios más tarde, los astures, considerará sagrado.
Peña Fadiel, vista parcial de un laberinto. Imagen: Astur61, CC BY-SA 4.0
Los estudios confirman que pertenecen a la Edad del Cobre, con unos, aproximadamente 4.500 años de antigüedad. Esto los convierte a algunos de los petroglifos en unos de los laberintos grabados más antiguos del mundo. Aquí es donde surge el misterio: ¿para qué servían? El debate entre arqueólogos es intenso.
Petroglifo en Andiñuela de Somoza
Unos creen que eran marcadores territoriales o de pastoreo, marcas que aparecen (eso sí, muy descontextualizadas) en los límites de valles de otras comarcas leonesas.
Petroglifo con cruz en Peña Furada (Andiñuela de Somoza) Fotografía de Trinidad Simón
Otros creen, que servían como mapas astronómicos o calendarios solares, debido a su orientación hacia el Teleno. La idea de que puedan ser el reflejo de las constelaciones o de ciclos de estrellas en un determinado momento del cielo prehistórico maragato es muy intuitiva y surge rápidamente en la mente del observador al mirar los paneles.
Incluso hay teorías que los vinculan a rituales de fertilidad o centros ceremoniales. Se ha sugerido la idea de que se derramarían sobre los tableros líquidos (agua, sangre, leche) para favorecer la fertilidad, tal y como se hace en culturas de la Edad de Piedra actuales.
Petroglifo en Peña Furada. Fotografía de Trinidad Simón
¿Y quiénes fueron sus autores? Hablamos de pueblos pre-romanos, comunidades que habitaban estas tierras mucho antes de que las legiones de Roma llegaran buscando el oro de las minas cercanas de las Omañas o de las Médulas.
Eran sociedades con una visión del mundo profunda y simbólica, capaces de dejar un legado que aún hoy no hemos logrado descifrar por completo. Quizá el reciente descubrimiento de un centro ceremonial prerromano (bastante posterior en el tiempo) en el yacimiento de la Encina pueda arrojar luz sobre el tema. La Historia no es algo lejano y olvidado. Nos rodea y nos influye. Así que, la próxima vez que caminemos por un valle, deberemos mirar bien bajo nuestros pies. Quizás una piedra nos esté contando una historia de hace cuatro mil años. Parémonos a escucharla.
Apasionado por la Región Leonesa y convencido de esta frase:
"El Futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer".
Profesor de Historia en el I.E.S. Eras de Renueva de León
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