La Catedral Nueva de Salamanca, cuya construcción se extendió desde 1513 hasta 1760, es uno de los ejemplos más representativos del gótico tardío en España. Su sistema de cubiertas, compuesto por bóvedas estrelladas y una cúpula semiesférica, refleja con precisión la evolución arquitectónica y técnica a lo largo de más de dos siglos.
Fases constructivas y estilos
La obra se desarrolló en dos grandes etapas. La primera, entre 1513 y 1560, estuvo marcada por el impulso inicial de Juan Gil de Hontañón y Juan de Álava, quienes levantaron las capillas hornacinas y los muros de las naves. La segunda fase, entre 1561 y 1733, consolidó el cuerpo del templo y culminó con la construcción del cimborrio y la cúpula.
Aunque el estilo renacentista ya predominaba en el siglo XVI, se optó por mantener el lenguaje gótico, considerado “a lo moderno”, frente al “a lo romano” del clasicismo. Esta decisión permitió conservar una coherencia formal en todo el conjunto, incorporando elementos renacentistas y barrocos sin romper la unidad visual.
Las bóvedas: variedad y complejidad estructural
Las bóvedas de las capillas hornacinas, obra de Gil de Hontañón y Álava, presentan diseños estrellados con nervios ojivos, terceletes, ligaduras y combados. Cada capilla ofrece una solución distinta, lo que aporta riqueza y diversidad al conjunto.

Rodrigo Gil de Hontañón, hijo del primero, asumió la dirección tras su muerte y completó las bóvedas de las naves. Las laterales alternan dos tipos: unas con estrella de cuatro puntas sobre esquema de terceletes, otras con combados paralelos sin ligaduras. La nave central mantiene un diseño uniforme, con cuadrifolios y círculos centrales formados por nervios cruceros, ligaduras y combados.

La plementería se apoya directamente sobre los nervios con mortero, formando una cáscara de doble curvatura. Estudios recientes han demostrado que es la propia superficie la que transmite los esfuerzos a los apoyos, independientemente del comportamiento de los nervios, lo que evidencia una solución técnica avanzada para su época.

Cúpula
La cúpula actual sobre el crucero fue construida por Juan de Sagarvinaga en 1760, tras el desmontaje del cimborrio anterior, dañado por el terremoto de Lisboa en 1755. Se trata de una cúpula semiesférica levantada sobre un tambor, reforzada posteriormente con tres grandes cadenas que aún hoy se conservan. Estas cadenas fueron colocadas para contener los empujes horizontales en la base, una solución técnica que ha garantizado la estabilidad de la estructura hasta nuestros días.

Con esta intervención se completó la estructura principal del templo, tras más de dos siglos de trabajos. Desde entonces, aunque se han realizado restauraciones y mejoras, el edificio ha conservado su configuración arquitectónica esencial.
Llama la atención la riqueza y variedad de las bóvedas, que combinan soluciones góticas con detalles renacentistas y barrocos, y la cúpula, que culmina el crucero con una estructura sólida y elegante. El conjunto permite seguir el rastro de las decisiones estilísticas y técnicas que definieron la arquitectura religiosa en España entre los siglos XVI y XVIII.