Se derrumba la torre del Castillo de Alfonso VI en Escalona
El patrimonio vinculado a la expansión del Reino de León ha sufrido un golpe irreversible este sábado
Sugerencias:
La localidad leonesa, ha experimentado a lo largo de su historia una interesante evolución en su topónimo, reflejo de su importancia geográfica, cultural y económica
Desde sus raíces prerromanas hasta su actual denominación, cada nombre cuenta una parte de su pasado.
Los romanos fueron los primeros en llamar a este asentamiento "Mansella" o "Mansiella". La presencia de astures en la zona es un hecho documentado. Este pueblo, cuya principal ciudad era Lancia (muy cercana a la actual Mansilla), se extendió por un amplio territorio.
El río Esla, vital para la región, influyó en la denominación de Mansilla. Según la teoría de Plinio el Viejo, el Astura (Actual Esla) era el río que separaba a los astures de los vacceos, y el Duero marcaba su límite sur frente a los vetones. Este río es el que da nombre al pueblo astur.

A lo largo de los documentos históricos, el río ha sido mencionado con distintas variantes, lo que también se reflejó en el nombre de la villa:
Esta diversidad en el nombre del río dio lugar a un topónimo para la localidad: Mansiella del Estola, en lengua leonesa, evidenciando la estrecha relación entre asentamiento y río.
Otro de los nombres históricos de la villa fue Mansiella del Ponte, también en lengua leonesa. Este apellido le fue otorgado a Mansilla por un motivo fundamental: poseer el único puente que permitía unir las dos orillas del imponente río leonés, consolidando su papel como punto de paso.

La importancia de Mansilla en la ruta de peregrinación a Santiago de Compostela se materializó en el nombre Mansilla del Camino. Esta denominación subraya su rol como una de las principales paradas y enclaves destacados para los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago.
Finalmente, el apellido que perdura hasta hoy, Mansilla de las Mulas, tiene su origen en la relevancia de las ferias de ganado equino que se celebraban en la localidad. Estas ferias, de gran envergadura, congregaban a comerciantes y compradores de caballos, yeguas, burros y, especialmente, mulas, lo que otorgó a la villa esta característica denominación.
Soy berciana, licenciada en filología francesa por la Universidad de Estrasburgo y ex traductora del parlamento europeo. Unos cuantos años alejada de mi tierra, hicieron que al regresar a la misma me diese cuenta de lo penosa que es la vida ahora aquí, y de lo injusto que resulta esta situación si lo comparamos con lo que teníamos. Ello me ha animado a escribir y dar a conocer mi tierra.
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