Pendones de Salamanca, vuelven pisando fuerte

Las insignias charras son las grandes desconocidas de la Región, aunque afortunadamente esto está cambiando.

Cuando hablamos de pendones, en seguida vienen a nuestra mente los pendones de la provincia de León. Una muestra del patrimonio etnográfico que está cada vez mejor considerada en la provincia más al norte de la Región Leonesa y que cuenta con una importante organización  que la promueve y defiende, la Asociación de Pendones del Reino de León.

   También son bien conocidos los pendones de Zamora, los famosos “Viriatos”, que se están prodigando en los últimos tiempos en demostraciones públicas y romerías.

Romería de los Viriatos (Provincia de Zamora)

Pero los pendones de Salamanca son los grandes desconocidos. Hasta hace cinco o diez años apenas había testimonios gráficos o escritos de ellos, con la notable excepción de los del pueblo de Buenamadre. La mayoría de ellos dormían en las sacristías de las iglesias de los pueblos y los etnógrafos los ignoraban.

   Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los pendones salamantinos están saliendo a la luz y reivindicando el protagonismo que merecen. Un experto en el patrimonio inmaterial de Salamanca, Carlos Javier Salgado, los ha dado a conocer en sus artículos y ha promovido una iniciativa legal a través de “Ganemos Salamanca” en la Diputación salmantina para que sean reconocidos y protegidos por la institución provincial.

Procesión del Corpus Cristi en Monleras (Salamanca)

Los pendones leoneses de Salamanca están todavía muy vivos en Los Arribes (noroeste de la provincia) y en la Sierra (Sur). Las zonas donde, por otra parte, también se conserva mejor la Lengua Leonesa, como el sobresaliente ejemplo de  la Palra de´l Rebollal. Pueblos como Villarodrigo, Corporario, Villasbuenas, El Milano, Yecla de Yeltes, Encinasola de los Comendadores, Monsagro, Valero, Cepeda, el ya mencionado Buenamadre, Santibañez de la Sierra, San Pedro del Valle, Sorihuela, Entresierras, Monleras, Ventosa del Río Almar, Guadramiro (recuperados en 2019) y San Miguel de Valero mantienen los pendones y los exhiben en sus ceremonias civiles y religiosas. Entre Carlos Javier Salgado y el etnólogo Ricardo del Brío han registrado y documentado la nada despreciable cifra de cuarenta pendones en tierras salmantinas.

La comarca de Entresierras (Guijuelo-Salamanca) recuperó sus pendones recientemente.

Destacan las concentraciones y desfiles que se producen con motivo del Vía Lucis entre Beleña y Fuenterroble de Salvatierra,  festejos religiosos en Alba de Tormes, el Lunes de Aguas de Carbajosa de la Armuña y el día de San Isidro también en La Armuña.

      En Salamanca, como ocurría en la provincia más norteña de la Región Leonesa hace años, no hay mucha consciencia de cuál es el origen de los pendones. Se los identifica por su último significado sociológico, que es acompañar  a los símbolos religiosos los días festivos de cada localidad.

Pendones del pueblo de Corporario desfilando por San Blas. (Foto de Salva)

  En puridad, eran insignias militares cuya antigüedad se remonta a la Edad Media. Esta función política y castrense fue estudiada por el historiador Alejandro Valderas dejando claro que, en los ejércitos de los reyes leoneses, los pendones eran la seña identificativa de las unidades militares concejiles.

   Hay que tener en cuenta que en las mesnadas medievales apenas había uniformidad. En el fragor de la batalla era difícil distinguir quién era amigo y donde estaba tu batallón. Un pendón sobresalía en mucha altura y era fácilmente distinguible para los guerreros desde lejos. Eran las banderas de las milicias de cada concejo. Pendones más pequeños, tipo pendoneta, agrupaban a subdivisiones más pequeñas.

Pendones leoneses en el medievo. Ilustración del manuscrito de "las cantigas"

 

   En cuanto a los colores de los pendones salmantinos, predominan las listas rojas separadas por bordados dorados, como es común en los pendones de toda la Región Leonesa, También las bandas verdes están muy presentes. Aunque el rasgo diferencial de los mismos es la abundancia de bandas blancas (como en el caso de Guadramiro), azules (Buenamadre) y doradas (Corporario). El caso más original es el pendón de la Alberca. Posee una luna blanca sobre fondo rojo y aunque la leyenda local habla de que fue concedido a la villa por una acción bélica contra las tropas portuguesas, su simbología parece remitir a la Reconquista.

   Hay que dar la bienvenida a este resurgir de los pendones  de Salamanca, que recupera así uno de los símbolos más antiguos y más populares de su pertenencia a la Región Leonesa.

José Vicente Álvarez. Profesor de historia en el IES Eras de Renueva

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