Ramiro III fue el primer rey leonés que fue hijo único, y ascendió al trono siendo menor de edad —con tan solo cinco años— bajo la regencia de su tía Doña Elvira.
El reinado de Ramiro III estuvo marcado por el esfuerzo de mantener la unidad del reino frente a revueltas internas y presiones externas. Tuvo que hacer frente a una incursión vikinga con cien barcos, comandados por el caudillo normando Gunther (Gunteredo), que según las sagas nórdicas llegaron hasta el Duero y el Algarve.
Ramiro III también se enfrentó a los nobles gallegos que apoyaban a Bermudo II como aspirante al trono. Esta tensión culminó en la batalla de Portela de Arenas en el año 981, donde Ramiro fue derrotado. Esta derrota debilitó su poder y acabó provocando su destitución.
Ramiro III sucedió a Sancho I «el Craso» con solo cinco años. A pesar de la larga regencia de su tía Elvira y de los desafíos que enfrentó —vikingos, nobles rebeldes y la presión de Bermudo II—, mantuvo el trono durante casi dos décadas antes de ser depuesto.
Representación histórica de Ramiro III de León.