El Viaje de la Ruta de la Plata es la narración de un viaje hecho a pie por un grupo de amigos que van a hacer el Camino de Santiago. Peregrinos peculiares, un tanto descreídos, que disfrutan de su caminar por los campos de Salamanca y Zamora, sus sierras, caminos y pueblos antiguos, abandonados por la emigración y que describen de manera amena su caminar diario
En un relato en el que, cual Ulises o don Quijote, el autor nos transmite el placer por viajar y ver, el deseo de conocer a aquellos con quien se encuentran... Como ocurre con el ilustre hidalgo, en esta novela se sueña con historias y tiempos que ya no son e historias de gentes que quizás nunca fueron. Además, se parodia la sociedad actual, tan llena de prisas, complejos y contradicciones. Invita al lector a reflexionar sobre cuestiones atemporales, ideas y creencias. Se cuenta de una forma sencilla, pues el relato del viaje está escrito para que sirva de legado de experiencias y reflexiones tanto a los hijos del protagonista como de recordatorio para sus compañeros de Camino. Escrito en primera persona, el manuscrito del diario será recogido y anotado por su hija, años más tarde, quien lo copiará para nosotros, a la vez que nos guía, cual cicerone, por la obra de su padre, añadiendo textos aclaratorios para que conozcamos mejor a la persona, al escritor, los lugares y las historias.
No es fácil adentrarse y aportar novedad en la temática histórica de "Los Comuneros" toda vez que ha sido estudiada y documentada por prestigiosos historiadores por su carácter referencial y significativo.
En el siglo pasado recorría los caminos leoneses un arriero nacido en Sanabria. Era alto, grande, exorbitante, colosal… con unos largos y fuertes brazos acostumbrados a levantar los sacos de trigo y los pellejos de vino. Sus inmensos ojos azules le llenaban de luz la tez ennegrecida por el sol y el viento de Sierra Culebra