El Viaje de la Ruta de la Plata es la narración de un viaje hecho a pie por un grupo de amigos que van a hacer el Camino de Santiago. Peregrinos peculiares, un tanto descreídos, que disfrutan de su caminar por los campos de Salamanca y Zamora, sus sierras, caminos y pueblos antiguos, abandonados por la emigración y que describen de manera amena su caminar diario
En un relato en el que, cual Ulises o don Quijote, el autor nos transmite el placer por viajar y ver, el deseo de conocer a aquellos con quien se encuentran... Como ocurre con el ilustre hidalgo, en esta novela se sueña con historias y tiempos que ya no son e historias de gentes que quizás nunca fueron. Además, se parodia la sociedad actual, tan llena de prisas, complejos y contradicciones. Invita al lector a reflexionar sobre cuestiones atemporales, ideas y creencias. Se cuenta de una forma sencilla, pues el relato del viaje está escrito para que sirva de legado de experiencias y reflexiones tanto a los hijos del protagonista como de recordatorio para sus compañeros de Camino. Escrito en primera persona, el manuscrito del diario será recogido y anotado por su hija, años más tarde, quien lo copiará para nosotros, a la vez que nos guía, cual cicerone, por la obra de su padre, añadiendo textos aclaratorios para que conozcamos mejor a la persona, al escritor, los lugares y las historias.
Estamos ante un libro que rememora la cultura tradicional de La Carballeda (Zamora), con recuerdos y añoranzas de la vida pasada en esta tierra, pero con una peculiaridad muy importante: está narrado en su propia habla local… “en su propia salsa”, como lo hablarían los protagonistas de esa cultura al final del siglo XIX o a principios del siglo XX.