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Sugerencias:
Defensa de la tse vaqueira frente a la imposición de los puntitos de la ALLA. Una denuncia contra el intrusismo académico de quienes pretenden sustituir nuestra identidad por grafías ridículas
El patsuezo es un dialecto del asturleonés hablado en el noroccidente de León y el suroeste asturiano, normalmente atribuido a los vaqueiros de alzada. Los que SÍ somos de zonas hablantes no damos crédito a las aberraciones lingüísticas que desde la ALA (Academia de la Llingua Asturiana) y con el apoyo del ILC (Instituto Leonés de Cultura) intentan imponernos.
Para los desconocedores de este asunto —que supone un grave insulto a nuestra tierra—, comenzaré a detallar los hechos cronológicamente.
El patsuezo o patsuezu es una variante del asturleonés caracterizada por el uso de la tse vaqueira, un fonema característico del dialecto que no tenía ningún problema hasta que se lo buscaron.

No nos engañemos: actualmente estamos hablando de una lengua semi-muerta, sin más uso que el que se le da en reuniones de asociaciones y colectivos para tal fin, unido a algún relato o publicación puntual. La generación anterior a la mía, nacida sobre 1950, ya contaba que escuchaban a sus abuelos “chapurrearlo”, es decir, que nadie sabe desde cuándo hace que se habla, pero eso no evita la conservación y su estudio.
Asimismo, tiene una carga identitaria muy fuerte en zonas como Laciana, y su afán por conservarlo ha hecho que desde siempre las generaciones del valle transmitan a los más jóvenes palabras, poemas o frases que son todo un símbolo, como por ejemplo:
"Quien nun diga tsume, tseite, tsinu ya tsana, nun yia del vatse de Tsaciana"
Lo que viene a decir que debes aprendértelo si quieres ser un buen lacianiego.
Anteriormente, el fonema de la tse vaqueira tuvo sus momentos de incertidumbre, y hay quien quiso escribirlo con "CH" o incluso "CX", pero siempre se impuso la forma TS.

Durante los años 70 y 80, cuando en el Valle de Laciana aún había vida, no faltaban entusiastas que realizaban revistas gratuitas que hacían acopio de vocabulario con el fin de conservar y dar a conocer nuestra habla; incluso la MSP colaboraba en alguna de sus revistas con algún que otro relato en patsuezo. El caso es que se siempre fue usada la tse vaqueira, y en los 90 empezaron a nacer las primeras asociaciones lingüísticas que lo aceptaron tal cual venía.
Durante los años 90, la Región Leonesa perdió mucha carga identitaria. Apenas unos años antes, habíamos recibido el tortazo de ser incluidos en una comunidad que no representa a nadie y que, desde luego (y más en aquella época), no defendía en absoluto la cultura leonesa. Así, el patsuezo empezó a desangrarse.
Hablamos de un habla de montaña; la misma montaña que dio de comer a generaciones enteras en forma de carbón. Cuando en estos años la industria carbonífera toca a su fin, los valles mineros vieron cómo su población menguaba hasta la mitad. Este comienzo del ritmo acelerado de la despoblación, unido a la falta de identidad en León, hizo que se apartase el patsuezo a un rincón con el resto de cosas "inservibles", pues ahora tocaba ocuparse de asuntos más urgentes.
Este momento es aprovechado por la Academia de la Llingua Asturiana (ALLA) para irrumpir en León, dictando normas ortográficas a los leoneses sin haber realizado estudios completos en nuestras zonas y basándose en su variante central. En estos años nace el ILC y, en temas lingüísticos, abraza sumisamente las normas dictadas por la ALA.
Es durante esta década de los 90 cuando la ALA impone para el patsuezu unos estúpidos puntitos (l.l) porque, según ellos, es una "consonante africada retrofleja sorda especial" y había que diferenciar no sé qué sonido de otras zonas porque allí había gente que lo pronunciaba de otra forma... se me hizo harto extraño, pero así comenzó esto.
Hay quien decía que se ponía así para diferenciarlo de otra tse pronunciada en Babia. Cierto es que en los 90 aún vivía una señora mayor en Los Bayos, creo recordar, que hablaba muy bien el patsuezo con sus noventa y pico años; pero de ahí a cambiar la forma de escribir de todo un pueblo porque en una zona concreta pronunciaban diferente la tse... se me hizo, cuanto menos, sospechoso.
Así pues, tenemos a unos “lingüistas” jugando a ser expertos con una lengua que no está viva para estudiarla “a fondo”, y que en vez de tomar lo que ya hay, se dedican a dificultar su estudio y a ponerse medallas cuando sacan normas ridículas.
Por todo ello, tuve la ocasión de asistir a un curso de patsuezu impartido por Roberto González-Quevedo, miembro de la ALA y natural de Laciana, para intentar entenderlo por mí mismo. Tras charlar con este académico, me quedó todavía más claro que se trata de una simple imposición carente de lógica. ¿Por qué lo hacen? Quién diablos lo sabe.
Llegados a este punto, hay que dar un tirón de orejas muy grande. En el ILC hay gente con nombre y apellidos que, ni es de zonas hablantes, ni nunca recibió estas enseñanzas de sus familias. Lo han aprendido de ciertos asturianos que nos quieren imponer su estúpida norma, ¡y encima lo están promocionando en León con el daño que ello nos hace!
Auténticos iluminados de despacho que, sin haber mamado el habla en sus casas, pretenden darnos lecciones de algo que solo conocen por los libros de ciertos académicos de la ALA.
Ni que decir tiene que en el valle esta idea nunca cuajó, pues además de verse ridículo, absurdo, complicado y feo a la vista, YA TENÍAMOS NUESTRA TSE VAQUEIRA.
Apasionado de nuestro legado histórico y cultural. Monitor de cultura tradicional leonesa, Técnico especialista en Dinamización del Medio Rural y Desarrollador de aplicaciones web.
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