Censo y Catalogación de los Hórreos Leoneses

Censo y Catalogación de los Hórreos Leoneses

El objetivo fundamental de este trabajo consiste en presentar de forma organizada y racional un censo de los hórreos pertenecientes a la provincia de León.

Constituye una herramienta de información sobre el estado y la problemática de los hórreos existentes, puesta a disposición de los órganos administrativos competentes, pero recogiendo también la problemática aportada por los dueños de los mismos

 

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Para su mejor estudio, la provincia se divide en dos sectores, el Sector 1 Noroeste y el Sector 2 Noreste

 

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Sector Noroeste. Tipos de cubiertas


 

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Sector Noroeste. Materiales empleados en las cubiertas



 

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Sector Noreste-Tipos de cubiertas


 

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Sector Noreste. Materiales empleados en las cubiertas


 

Orígenes Prehistóricos y Cambios Climáticos

En el horizonte prehistórico, siguiendo las tesis arqueológicas, se plantea que tanto en el mesolítico como en el neolítico, e incluso en la edad del metal, existieron alternantes climáticas que afectaron al paisaje europeo. A partir del 900 a.C. sobreviene un retorno climático de carácter más frío y húmedo. Esta excesiva pluviosidad en el ámbito de la Iberia húmeda produjo un gran deterioro en la economía pastoril, lo que dificultó la explotación ganadera y produjo una mayor adopción de cultivos cerealícolas, de leguminosas y hortalizas.

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Hórreo en Suárbol (Ancares leoneses) Fotografía de Noelia Quiroga

 

El almacenamiento de excedentes agrícolas, unido a una continua humedad ambiental, inducirá a la adopción de graneros de tipo aéreo bien ventilados, de cestería o madera. Esta última técnica pudo ser traída por las corrientes preindoeuropeas y parailíricas e, inclusive, con posibles oleadas célticas.

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Hórreo en Orallo (Valle de Laciana). Ejemplo de malas prácticas a la hora de “reformar”


 

La zona septentrional, tanto los hórreos y paneras del ámbito astur-cantábrico al igual que el garaitxe vasco, se nos presentan como legatarios de tipos surgidos en Europa entre gentes arias, asentadas en diversos valles alpinos. Su impacto cultural no sería excesivo; sólo a partir de la romanización y el asentamiento en el norte de León, Cantabria y el País Vasco de agricultores de estirpe céltica, podemos hablar del conocimiento de una serie de técnicas de conservación de granos a largo plazo que impondrán la adopción masiva del granero sobre pilotes como respuesta al desafío del entorno paisajístico y su grado higrométrico.

 

La Época Prerromana: Astures y Cántabros

León estaba ocupada en su mayor parte por los astures y en su sector nororiental por los cántabros. Los astures augustanos ocuparán León, mientras que los trasmontanos quedan en el territorio de la actual Asturias.

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Hórreo en Prioro (Montaña Oriental Leonesa)

 

La base de la ec onomía de estos pueblos estaba fundamentada en la recolección de frutos naturales y la bellota, que utilizaban como alimento básico durante gran parte del año; secándola y triturándola elaboraban un pan que se conservaba durante largo tiempo. Las tierras cultivadas en la época prer romana no serían de gran extensión, sacándose de ellas una cosecha de cebada que en gran parte se utilizaría en la fabricación de cerveza, lino para las vestiduras y variedades de trigo de poca calidad. Cuando Augusto conquista el territorio intenta cambiar el sistema de vida de los cántabros y astures tratando de convertirles en agricultores, bajándolos a las llanuras para evitar saqueos.

 

La Historiografía Latina y el Hórreo Medieval

A través de los textos latinos nos ha llegado la referencia de que existían en la Península unos graneros para almacenar cereal cuando se efectúa la conquista romana. Uno de los primeros testimonios procede de Varrón (siglo I a.C.):

"Otros construyen en sus campos unos graneros suspendidos sobre el terreno como en Hispania Citerior y en diversas comarcas de la Apulia. Estos graneros se ventilan, no sólo por el aire que penetra por los lados, a través de las ventanas, sino también por el que corre por debajo del piso de los mismos."

Por su parte, Plinio añade:

"En otros lugares, al contrario, levantan los graneros con columnas de madera y están expuestos al viento por la superficie y también por debajo."

La acepción "hórreo" aparece posteriormente en las escrituras medievales de ciertas partes de la España cristiana con la idea de una parte de la villa destinada a granero. En un documento de Santoña fechado en el 1092 aparece citada la palabra «orrio». Ya en el siglo XVI, había una tendencia a pensar que el hórreo en lenguas romances peninsulares era cosa de las montañas, concretamente de Galicia y Asturias.

 

La Introducción del Maíz y las Paneras

La introducción del maíz americano en España va a marcar la desaparición progresiva del cultivo del mijo y la adecuación del hórreo a este nuevo cereal. El mayor volumen que alcanza la cosecha de maíz obliga a ampliar las dimensiones y capacidad de l hór reo, lo que se traduce en el alargamiento de la planta.

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Además, el clima leonés, aunque favorece el cultivo del maíz en verano, no permite la maduración completa de las mazorcas en la planta antes de que llegue el mal tiempo. Esto hace que se necesite un lugar donde poder secarlo antes de su almacenamiento definitivo; por ello, se crearon los corredores a lo largo del primitivo hórreo. A partir del siglo XVIII, estas adaptaciones darán lugar a la construcción de las llamadas paneras.

Censo de Hórreos: Distribución Geográfica en León

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Hórreo en Lumajo, aproximadamente años 60-70. Foto de Cesarín

 

Realizado el censo total, se pueden observar dos zonas claramente diferenciadas en el sector norte ocupado por los hórreos:

1. El Área Oriental o Noreste

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Hórreo en Sajambre

 

Radicalmente diferente de la otra por varios factores. El material de construcción para la cubierta es exclusivamente la teja y destaca la presencia de prototipos a dos aguas, provenientes del área vasco-cantábrica. Ayuntamientos como Boca de Huérgano, Pedrosa, Riaño, Burón o Acebeda representan la cornisa leonesa que ocupaban los cántabros. Complementariamente, el hórreo de teja a cuatro aguas (tipo asturiano) penetra en León invadiendo los ayuntamientos de Sajambre y Valdeón.

A causa de factores económicos y burocráticos (como el embalse de Riaño o el del Porma, que hundió localidades como Lodares, Armada y Orones), el hórreo en esta zona se encuentra en franca regresión.

2. El Área Occidental o Noroeste

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Hórreo en Caboalles de Arriba


 

Este sector está marcado por el uso de la paja y la pizarra. Se pueden observar dos subáreas:

  • Sector más occidental (Ayuntamientos de Barjas, Vega de Valcarce, Balboa, Villafranca y Candín): Poseedor de un hórreo de paja idéntico a los del concejo de Degaña o la provincia de Lugo. Hablamos de una zona de transición de cultura celto-astur que nos ha legado tanto un tipo de hórreo de paja como una construcción específica: la palloza.
  • Laciana y Babia (Ayuntamientos de Villablino, Cabrillanes y San Emiliano): Aunque quedan restos de hórreos de paja, han dado paso a la pizarra por influencia de los concejos asturianos cercanos. En San Emiliano comienza a aflorar la teja.

 

Costes, Mantenimiento y Decadencia

El área que ocupa el hórreo en León ha sufrido una pérdida casi total de su mano de obra joven. Esto ha ocasionado una caída en la producción agrícola que ha quedado a cargo de una población envejecida. Desde hace unos veinte años, se propició la reconversión de municipios con tierras agrícolas en zonas de pradera y pastos para el asentamiento de una cabaña ganadera (fundamentalmente bovina).

Este cambio a una economía ganadera produjo una pérdida sensible en el cultivo de cereales que hizo totalmente innecesario la presencia de graneros elevados sobre pilotes. Al perder su funcionalidad principal, y al encarecerse las materias primas para su mantenimiento (madera de roble, paja), el costo económico se elevó demasiado. A partir de ahí, muchos hórreos se tiraron, cayeron, o se transformaron en almacenes para trastos viejos, matanza o cobertizos para herramientas.

Por ello, las medidas de protección histórico-artística no han sido, en general, bien acogidas ni entendidas por los propietarios, al carecer de ayudas económicas suficientes para su conservación.

 

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Fuente: A partir del estudio del profesor de historia José Luis González Arpide, Universidad de León. 
Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Vizcaya. 1987

Rubén Silva

Apasionado de nuestro legado histórico y cultural. Monitor de cultura tradicional leonesa, Técnico especialista en Dinamización del Medio Rural y Desarrollador de aplicaciones web.