Filandar por el día de la mujer en San Juan de la Cuesta
El día 8 de marzo de 2026 por la tarde, la Asociación CRIOSANABRIA organiza un Filandar tradicional en San Juan de la Cuesta para conmemorar el Día de la Mujer.
Sugerencias:
El objetivo fundamental de este trabajo consiste en presentar de forma organizada y racional un censo de los hórreos pertenecientes a la provincia de León.





En el horizonte prehistórico, siguiendo las tesis arqueológicas, se plantea que tanto en el mesolítico como en el neolítico, e incluso en la edad del metal, existieron alternantes climáticas que afectaron al paisaje europeo. A partir del 900 a.C. sobreviene un retorno climático de carácter más frío y húmedo. Esta excesiva pluviosidad en el ámbito de la Iberia húmeda produjo un gran deterioro en la economía pastoril, lo que dificultó la explotación ganadera y produjo una mayor adopción de cultivos cerealícolas, de leguminosas y hortalizas.

El almacenamiento de excedentes agrícolas, unido a una continua humedad ambiental, inducirá a la adopción de graneros de tipo aéreo bien ventilados, de cestería o madera. Esta última técnica pudo ser traída por las corrientes preindoeuropeas y parailíricas e, inclusive, con posibles oleadas célticas.

La zona septentrional, tanto los hórreos y paneras del ámbito astur-cantábrico al igual que el garaitxe vasco, se nos presentan como legatarios de tipos surgidos en Europa entre gentes arias, asentadas en diversos valles alpinos. Su impacto cultural no sería excesivo; sólo a partir de la romanización y el asentamiento en el norte de León, Cantabria y el País Vasco de agricultores de estirpe céltica, podemos hablar del conocimiento de una serie de técnicas de conservación de granos a largo plazo que impondrán la adopción masiva del granero sobre pilotes como respuesta al desafío del entorno paisajístico y su grado higrométrico.
León estaba ocupada en su mayor parte por los astures y en su sector nororiental por los cántabros. Los astures augustanos ocuparán León, mientras que los trasmontanos quedan en el territorio de la actual Asturias.

La base de la ec onomía de estos pueblos estaba fundamentada en la recolección de frutos naturales y la bellota, que utilizaban como alimento básico durante gran parte del año; secándola y triturándola elaboraban un pan que se conservaba durante largo tiempo. Las tierras cultivadas en la época prer romana no serían de gran extensión, sacándose de ellas una cosecha de cebada que en gran parte se utilizaría en la fabricación de cerveza, lino para las vestiduras y variedades de trigo de poca calidad. Cuando Augusto conquista el territorio intenta cambiar el sistema de vida de los cántabros y astures tratando de convertirles en agricultores, bajándolos a las llanuras para evitar saqueos.
A través de los textos latinos nos ha llegado la referencia de que existían en la Península unos graneros para almacenar cereal cuando se efectúa la conquista romana. Uno de los primeros testimonios procede de Varrón (siglo I a.C.):
"Otros construyen en sus campos unos graneros suspendidos sobre el terreno como en Hispania Citerior y en diversas comarcas de la Apulia. Estos graneros se ventilan, no sólo por el aire que penetra por los lados, a través de las ventanas, sino también por el que corre por debajo del piso de los mismos."
Por su parte, Plinio añade:
"En otros lugares, al contrario, levantan los graneros con columnas de madera y están expuestos al viento por la superficie y también por debajo."
La acepción "hórreo" aparece posteriormente en las escrituras medievales de ciertas partes de la España cristiana con la idea de una parte de la villa destinada a granero. En un documento de Santoña fechado en el 1092 aparece citada la palabra «orrio». Ya en el siglo XVI, había una tendencia a pensar que el hórreo en lenguas romances peninsulares era cosa de las montañas, concretamente de Galicia y Asturias.
La introducción del maíz americano en España va a marcar la desaparición progresiva del cultivo del mijo y la adecuación del hórreo a este nuevo cereal. El mayor volumen que alcanza la cosecha de maíz obliga a ampliar las dimensiones y capacidad de l hór reo, lo que se traduce en el alargamiento de la planta.


Además, el clima leonés, aunque favorece el cultivo del maíz en verano, no permite la maduración completa de las mazorcas en la planta antes de que llegue el mal tiempo. Esto hace que se necesite un lugar donde poder secarlo antes de su almacenamiento definitivo; por ello, se crearon los corredores a lo largo del primitivo hórreo. A partir del siglo XVIII, estas adaptaciones darán lugar a la construcción de las llamadas paneras.

Realizado el censo total, se pueden observar dos zonas claramente diferenciadas en el sector norte ocupado por los hórreos:

Radicalmente diferente de la otra por varios factores. El material de construcción para la cubierta es exclusivamente la teja y destaca la presencia de prototipos a dos aguas, provenientes del área vasco-cantábrica. Ayuntamientos como Boca de Huérgano, Pedrosa, Riaño, Burón o Acebeda representan la cornisa leonesa que ocupaban los cántabros. Complementariamente, el hórreo de teja a cuatro aguas (tipo asturiano) penetra en León invadiendo los ayuntamientos de Sajambre y Valdeón.
A causa de factores económicos y burocráticos (como el embalse de Riaño o el del Porma, que hundió localidades como Lodares, Armada y Orones), el hórreo en esta zona se encuentra en franca regresión.

Este sector está marcado por el uso de la paja y la pizarra. Se pueden observar dos subáreas:
El área que ocupa el hórreo en León ha sufrido una pérdida casi total de su mano de obra joven. Esto ha ocasionado una caída en la producción agrícola que ha quedado a cargo de una población envejecida. Desde hace unos veinte años, se propició la reconversión de municipios con tierras agrícolas en zonas de pradera y pastos para el asentamiento de una cabaña ganadera (fundamentalmente bovina).
Este cambio a una economía ganadera produjo una pérdida sensible en el cultivo de cereales que hizo totalmente innecesario la presencia de graneros elevados sobre pilotes. Al perder su funcionalidad principal, y al encarecerse las materias primas para su mantenimiento (madera de roble, paja), el costo económico se elevó demasiado. A partir de ahí, muchos hórreos se tiraron, cayeron, o se transformaron en almacenes para trastos viejos, matanza o cobertizos para herramientas.
Por ello, las medidas de protección histórico-artística no han sido, en general, bien acogidas ni entendidas por los propietarios, al carecer de ayudas económicas suficientes para su conservación.
Fuente: A partir del estudio del profesor de historia José Luis González Arpide, Universidad de León.
Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Vizcaya. 1987
Apasionado de nuestro legado histórico y cultural. Monitor de cultura tradicional leonesa, Técnico especialista en Dinamización del Medio Rural y Desarrollador de aplicaciones web.
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Los zancos o zancas, son artilugios tan antiguos casi como el ser humano. Documentados en prácticamente todos los lugares del mundo, han sido la respuesta ingeniosa de nuestra especie para superar los límites del terreno.
Ya aparece documentada en la literatura francesa del siglo XIII y por el Arcipreste de Hita en El Libro del Buen Amor