Ciervo Común
El ciervo común, también llamado ciervo europeo, es el mayor ungulado salvaje que puede encontrarse hoy en las montañas y bosques de la Región Leonesa. De pelaje pardo rojizo que se oscurece en invierno, se reconoce de un vistazo por la mancha clara que luce en la grupa y, en el caso de los machos, por una cuerna ramificada que puede superar el metro de altura.
Esa cuerna no es permanente: se cae y vuelve a crecer cada año. Nace cubierta de una piel aterciopelada muy vascularizada, el terciopelo, que el macho frota contra troncos y ramas para desprenderla justo antes del celo, dejando al descubierto el hueso desnudo con el que competirá por las hembras. El número de puntas es uno de los indicadores que se usan tradicionalmente para estimar la edad y la calidad de un ejemplar.
Su alimentación
Es un herbívoro que ajusta la dieta según la estación: en primavera y verano se alimenta sobre todo de hierbas tiernas y brotes; en otoño aprovecha bellotas, castañas y hayucos para acumular reservas antes del invierno, y cuando escasea todo lo demás recurre a la corteza, los brezos y los brotes leñosos que pueda alcanzar.
Como todo rumiante, digiere el alimento en varias fases, lo que le permite aprovechar vegetación fibrosa que otros animales no podrían digerir. Suele pastar sobre todo al amanecer y al atardecer, y pasa las horas centrales del día resguardado y rumiando en zonas de monte espeso.
La berrea en Zamora
Cada año, entre finales de septiembre y octubre, llega la berrea: la época de celo en la que los machos braman para anunciar su presencia, reclamar un territorio y reunir a su harén de hembras, retando a cualquier rival que se atreva a acercarse. El bramido, un rugido grave y prolongado que puede oírse a mucha distancia entre la niebla del amanecer, es uno de los sonidos más sobrecogedores de la naturaleza ibérica.
La Sierra de la Culebra, en Zamora, es sin duda uno de los grandes escenarios de la berrea en toda Europa, y cada otoño atrae a fotógrafos y aficionados a la naturaleza llegados de medio continente para presenciarla. Pero mucho antes de que existiera ese turismo, ese bramido ya era parte de la vida de los pueblos zamoranos.
Hay algo casi enigmático en ese sonido. Fiel a su cita, vuelve cada otoño desde los montes que rodean estos pueblos, generación tras generación: quienes se han criado cerca lo tienen muy interiorizado, esa primera noche en que se oye el primer bramido lejano, apenas un eco entre la bruma, y se sabe, sin que nadie lo diga, que el verano ha terminado de verdad. Es un sonido esperado, casi ritual, que ha marcado el paso de las estaciones a generaciones de leoneses y zamoranos mucho antes de que nadie pensara en fotografiarlo.
Curiosidades
La cuerna es uno de los tejidos de crecimiento más rápido que existen en todo el reino animal: durante los meses de crecimiento puede alargarse varios centímetros por semana hasta alcanzar su tamaño completo en solo unos meses.
A pesar de su tamaño, el ciervo es un animal sorprendentemente atlético: puede alcanzar los 70 km/h en carrera corta, salvar de un salto vallas de más de 2 metros y cruzar a nado ríos de cierta entidad sin apenas esfuerzo.
Cada hembra es capaz de reconocer el berrido de su propia cría entre el de decenas de otros ciervos del mismo grupo, incluso en las manadas más numerosas.