Investigado por decapitar un macho de cabra montés en Lagunilla tras una cacería ilegal

Investigado por decapitar un macho de cabra montés en Lagunilla tras una cacería ilegal

El furtivismo no cesa en Salamanca

La provincia de Salamanca atraviesa una racha preocupante en lo que a delitos contra la fauna se refiere. Si el año pasado ya se registraron cifras elevadas de incidentes relacionados con la caza ilegal, este inicio de 2026 parece confirmar una tendencia al alza que mantiene en alerta al SEPRONA. El último episodio, ocurrido en el término municipal de Lagunilla, pone de manifiesto la impunidad con la que actúan algunos individuos bajo el paraguas de actividades legales.

Un "trofeo" ilegal en mitad de una montería

Los hechos se desencadenaron durante el transcurso de una cacería autorizada de jabalí y corzo. Aprovechando el ruido de los disparos y el movimiento de la jornada cinegética, uno de los participantes decidió abatir un ejemplar de macho de cabra montés, una especie que no estaba permitida en esa batida específica.

Lo más sorprendente del caso no fue solo el abatimiento furtivo, sino el comportamiento posterior del investigado. Tras dar muerte al animal, procedió a cortarle la cabeza y, en un acto de total desprecio por la normativa y el entorno, terminó arrojando los restos en el propio casco urbano del pueblo.

Una investigación compleja en los barrancos del Cabrera

La Guardia Civil ha calificado la operación como "especialmente compleja". No solo por el elevado número de cazadores que participaban en la jornada, lo que dificultaba señalar a un único culpable, sino por la accidentada orografía del terreno. El animal fue abatido en una zona de difícil acceso situada en los barrancos del arroyo Cabrera, un entorno que complicó las labores de inspección ocular de los agentes.

El furtivismo en Salamanca al alza

Este caso en las cercanías de Béjar no es un hecho aislado. Los datos reflejan que las cacerías ilegales en Salamanca han experimentado un incremento notable entre el año pasado y el actual. La picaresca de utilizar licencias legales para especies comunes (como el jabalí) para abatir piezas de mayor valor o protección es una práctica que el SEPRONA intenta atajar con un refuerzo de la vigilancia.

Desde la comandancia de la Guardia Civil se insiste en la importancia de la colaboración ciudadana a través del teléfono 062, recordando que estos delitos contra la fauna no solo atentan contra la biodiversidad, sino que suponen una competencia desleal y un grave perjuicio para la gestión cinegética sostenible de la comarca.

Cristina Martín

Madrileña de nacimiento con raíces charras y leonesas. Me apasiona la cultura e historia de mi tierra.