Cuenta la leyenda que León perdió Castilla por un azor

La Cetrería está considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2010, y en 2011 bajo el acuerdo 221 la Junta de C. y León la declaró Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. En una tradición arraigada de la región leonesa, que se centra en el entrenamiento del ave rapaz. Inicialmente estuvo ligada a la búsqueda de alimento, pero actualmente es un acto de preservación del medio natural y está enfocada al campo deportivo.
Historia

El arte de cazar con aves rapaces amaestradas se practica desde hace 4.000 años, y tiene una rica historia en la región leonesa. En la Edad Media, la cetrería alcanzó su apogeo, convirtiéndose en una actividad prestigiosa. Muchos de los reyes y nobles de León eran apasionados cetreros, y las aves rapaces, como halcones y azores, eran altamente valoradas. Los monarcas la practicaban como una forma de entretenimiento, deporte y símbolo de estatus social.
Hay representaciones de cetrería en varios monumentos repartidos por el territorio, como por ejemplo la vidriera de la catedral leonesa conocida como «la cacería«. La catedral de León junto a la de Oviedo, son las custodias de la documentación hispánica (en latín) más antigua de la península ibérica en la que se habla de este arte.
La leyenda del azor y el caballo.
Cómo Castilla logró su independencia. (Origen Castilla)

En aquellos tiempos, Castilla era un condado gobernado por el astuto conde Fernán González, quien anhelaba ver a su tierra libre del yugo leonés.
Un día, el conde se presentó en la corte del rey de León, llevando consigo dos regalos magníficos: un caballo de gran valor y un azor majestuoso. El rey, deslumbrado por la belleza de tales presentes, los aceptó gustoso.
Pero Fernán González, hombre prevenido, no los ofreció sin más. «Majestad», dijo, «os entrego estas joyas, pero a cambio debéis abonar su precio: treinta y cinco mil maravedíes». El rey, confiado en su riqueza, aceptó sin dudar, fijando un plazo para el pago.
Pasaron los días, las semanas, los meses… y Fernán González no apareció a reclamar su pago. El rey Sancho, tranquilo, pensó que el asunto había caído en el olvido.
Pero un día, cuando ya nadie lo esperaba, Fernán González se presentó en las cortes de León, acompañado de su séquito. «Señor», dijo con voz firme, «vengo a reclamar lo que me debéis por mi caballo y mi azor».
El rey, sorprendido, le instó a que recordara el trato. Entonces, Fernán González, sonriente, le recordó al rey la condición del precio: si el pago se retrasaba, la suma se duplicaría cada día.
El rey Sancho, que no había prestado atención a aquel detalle en su momento, quedó atónito al darse cuenta de la enorme deuda que había contraído. La suma era tan grande que el rey no podía pagarla ni con todas las riquezas de su reino.
Fue entonces cuando Fernán González, haciendo gala de su astucia, propuso un trato: perdonaría la deuda si el rey de León reconocía la independencia del Condado de Castilla.
El rey Sancho, viéndose en una situación desesperada, no tuvo más remedio que aceptar. Así, Castilla, gracias a su ingenioso conde, a un caballo y un azor, logró su ansiada independencia.
Extracto del poema de Fernán González:
En León son las cortes, legó el conde lozano:
un cavallo lieva preçiado, e un azor en la mano,
et comprógelo el rrey por aver monedado:
en trynta e çinco mill maravedías fue el cavallo e el azor apreçiado.
Al gallarín gelo vendió el conde que gelo pagasse a día de plazo.
Largos plazos passaron que non fue el conde pagado,
nyn quríe yr a las cortes e menos de entregarlo.
Con fijos e con mugieres van a cortes de León castellanos.
El conde Ferrnan González dixo al rrey atanto:
«Rrey, non verné a vuestras cortes a menos de ser pagado
del aver que me devedes de mi azor e de mi cavallo.»
Quando contaron el aver, el rrey non podía pagarlo:
tanto creçió el gallaryn que lo non pagaría al regnado.
Venieron abenencia el rrey e el conde lozano
que quitasse a Castilla: el conde fue mucho pagado,
plogol al conde quando oyó este mandado.
Assy sacó a Castilla el buen conde don Ferrnando,
aviendo guerra con moros e con christianos,
a toda parte de todo su condado.
Actualidad

Aunque la cetrería ya no es una actividad tan extendida como en el pasado, existen aficionados y asociaciones que mantienen viva esta tradición en la región leonesa. Estos cetreros, apasionados por las aves rapaces y la naturaleza, se dedican a la cría, el adiestramiento y la caza con estas aves, preservando un legado cultural y natural único.
En la actualidad, la cetrería en la región se practica principalmente como una actividad deportiva y de conservación. Los cetreros participan en competiciones y exhibiciones, mostrando la habilidad y la belleza de sus aves. Además, colaboran en programas de conservación de aves rapaces, contribuyendo a la protección de estas especies y sus hábitats.
Asociaciones de cetrería en activo que prestan servicio en la región leonesa:
- Club Baharí: Tlf. 652 799 097
- AECCA: Tlf. 689 810 407
Es importante tener en cuenta que la cetrería es una actividad regulada y que requiere cumplir con ciertos requisitos legales. Los cetreros deben obtener los permisos necesarios y cumplir con las normativas de protección de las aves rapaces y del medio ambiente.
Si estás interesado en la cetrería en la región leonesa, te recomendamos que contactes con estas asociaciones y grupos de cetreros. Ellos te podrán proporcionar información sobre sus actividades, eventos y requisitos legales para practicar esta apasionante actividad.