Un paño para tapar un cadáver
Zamora borda su propia mortaja y encima aplaude
Este domingo en San Ildefonso, Segovia, se clausuró la novena edición de NATURCYL con una ceremonia muy bonita. El acto consistió en la confección del "Manto de los Territorios Vivos". Son nueve piezas textiles, una por cada provincia, unidas en una obra colectiva, simbolizando la unión de la Comunidad. Allí estaba Zamora, con un paño inspirado en el bordado de Carbajales de Alba, cosido junto a los demás mientras sonaban palabras como "identidad", "raíces" y "futuro".
Aclaro desde el principio que el bordado carbajalino no tiene la culpa de nada. Es una de las manifestaciones culturales del patrimonio textil del Reino de León más emblemática, y las manos que lo cosen merecen todo el respeto del mundo. Precisamente por eso duele verlo convertido en atrezo de una propaganda que dice lo contrario de lo que ese bordado significa.
Los números no admiten bordados. Desde los años 80, la provincia de Zamora ha perdido un 35% de su población, más de 92.000 habitantes. Es una caída tres veces mayor que la de Soria, que es a la que siempre ponen como ejemplo de la España vaciada. En 1980 Zamora tenía 258.531 habitantes; el censo de 2025 la deja en 165.564, y es la única provincia de toda la Comunidad que sigue perdiendo población. Entre octubre y diciembre de 2024 perdió cien vecinos al mes, la mayor bajada porcentual de todo el país en ese periodo.
Mientras Zamora se muere, ¿quién crece? Valladolid es la única provincia que ha ganado realmente población de calidad en estas décadas, un 27,14%, más de 112.000 nuevos habitantes. La despoblación golpea el oeste, mientras la parte castellana crece, aunque aquí, impuestos los pagamos por igual todos. Y con la gente se va el dinero... En 2022 el PIB per cápita zamorano, se quedaba en el 74% de la media de la Unión Europea, con 26.600 euros, frente a los 34.800 de Soria o los 33.200 de Burgos. La Junta se acuerda del oeste de su comunidad solo para traernos vertederos, las fábricas se las quedan en Pucela. Más de cuatro décadas de "cohesión territorial" y la cohesión consiste en que unos se quedan con el centro y otros con los huesos. No es mala suerte, no es casualidad, es un modelo. El modelo que nos impusieron en 1983, cuando se decidió por nosotros que nuestra tierra debía diluirse en una autonomía que nadie en esta tierra pidió.
El manto se presenta como la unión de nueve territorios, pero miremos lo que realmente muestra: nueve piezas que conservan su identidad pero pasan a formar parte de una misma pieza, es decir, disolverse en algo mayor, cosido por otros, exhibido en Segovia, bajo una marca que no es la nuestra. Sin quererlo, el manto es la metáfora más honesta que ha producido esta autonomía en años: te dejan conservar el bordado y lo exhiben, mientras te quitan el resto.
Los organizadores dicen que conservar un territorio es también conservar su memoria, estamos de acuerdo, pero la memoria de Zamora es leonesa. El bordado de Carbajales, igual que el traje al que pertenece, nació en el Reino de León, no en Castilla, y eso es justo lo que el manto calla. Nos piden que pongamos nuestro bordado y que nos olvidemos de dónde viene, sacan la artesanía y esconden la historia.
A los que decidieron que Zamora participara
A la Diputación de Zamora y a quienes hayan dado el visto bueno a esta foto les pregunto, sin rodeos:
¿Qué ha ganado Zamora con esto? ¿Un solo vecino más? ¿Una empresa? ¿Un tren? ¿Un médico en Aliste? ¿Una línea de autobús en Sayago?
¿Por qué nuestro patrimonio más delicado sirve para decorar la unidad de una Comunidad que nos está vaciando, en lugar de servir para reivindicar lo que somos?
¿No se dan cuenta de que una provincia que se desangra y aplaude su propia desintegración no está celebrando su identidad, sino firmando su rendición?
Porque eso es lo que simboliza el manto para Zamora: sumisión con bordado fino. Una provincia que ya no pide, ni exige, ni protesta, sino que borda. Que regala lo mejor que tiene a quien menos se lo merece y encima sale en la foto sonriendo.
Si alguien quiere de verdad honrar el bordado carbajalino, que empiece por garantizar que dentro de veinte años quede alguien en Carbajales para bordarlo. Que ponga las cifras de despoblación sobre la mesa de Valladolid con la misma energía con la que se lleva un paño a Segovia. Que defienda que Zamora es tierra leonesa y que tiene derecho a decidir su futuro junto a León y Salamanca.
Hasta entonces, cada manto, cada feria y cada foto de "nueve provincias, un mismo territorio" será solo eso: un paño precioso para tapar un cadáver.
A Zamora no le hacen falta homenajes, le hace falta que dejen de desangrarla.
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