Ecologistas en Acción denuncia la falta de respaldo científico de la media veda en Castilla y León y recurre la Orden
La Orden AGR/743/2026, de 29 de julio, por la que se establecen medidas de protección para las especies cinegéticas durante la temporada 2026-2027 ha sido aprobada ante la ausencia de informes sobre numerosas especies y el riesgo para poblaciones en declive.
La Federación de Ecologistas en Acción en C. y León recurre la aprobación de la Orden que regula la actividad cinegética en C. y León durante la temporada 2026-2027 por la insuficiencia de información técnica y científica para justificar la caza de las especies incluidas en la media veda.
Durante la Comisión de Caza, celebrada en el mes de Julio, únicamente se facilitaron informes técnicos, del todo insuficientes, relativos a siete especies: codorniz común, tórtola europea, becada, avefría europea, silbón europeo, agachadiza común y agachadiza chica. Sin embargo, otras dieciocho especies cinegéticas quedaron sin informes específicos que permitan valorar su situación poblacional, la presión cinegética que soportan o las condiciones en las que debería autorizarse su caza, especialmente en terrenos incendiados.
Esta ausencia de información impide disponer de una base científica suficiente para justificar la inclusión de determinadas especies como cinegéticas y vulnera las garantías necesarias para adoptar una decisión de esta naturaleza.
La Federación ecologista recuerda que la autorización de la caza debe ser compatible con la Directiva 2009/147/CE relativa a la conservación de las aves silvestres, especialmente en periodos críticos para las especies, como los meses de agosto y septiembre.
C. y León presenta una gran diversidad territorial, por lo que las poblaciones de una misma especie pueden presentar situaciones muy diferentes según las provincias y comarcas. Los periodos reproductivos, el tamaño y tendencia de las poblaciones y las causas de mortalidad pueden variar considerablemente.
Por ello, consideran que no puede establecerse una gestión homogénea para todo el territorio sin disponer de datos suficientes y actualizados. Cuando existen especies en declive, debe aplicarse el principio de precaución y reducirse la presión cinegética hasta garantizar que las capturas son compatibles con su conservación.
Los ecologistas ponen el foco en la codorniz común y en la tórtola europea, por tratarse de las dos especies más representativas de la media veda en la Comunidad y que, sin embargo, no pasan por su mejor momento según los datos oficiales disponibles, en el caso de la codorniz las capturas medias declaradas en el periodo 2019-2025 ascienden a 465.352 ejemplares capturados anualmente, cifra que supera de manera considerable las recomendaciones de los trabajos que la Junta toma como referencia que establecen un máximo de 400.000 capturas anuales. La tórtola europea vuelve a ser cazada después de la moratoria aplicada en 2021, en ese periodo, según datos oficiales, la recuperación ha supuesto una recuperación media del 9,6 %, sin embargo, se ha aprobado un incremento de las capturas de un 13,6 %, porcentaje superior al ritmo medio de recuperación. Para la organización ambiental, esta decisión puede comprometer la recuperación de la especie, especialmente ante la falta de información suficiente sobre la supervivencia de los ejemplares juveniles.
La Federación Regional de Ecologistas en Acción muestra su preocupación por la aplicación de la media veda en terrenos afectados por incendios forestales. Consideran que permitir la actividad cinegética en estos espacios exige una justificación especialmente rigurosa. No basta con acreditar la existencia de animales susceptibles de ser cazados: debe demostrarse que la extracción de ejemplares, las molestias y el resto de efectos de la actividad cinegética son compatibles con la recuperación integral del ecosistema. En ausencia de esta acreditación, defienden que la actividad cinegética debe permanecer suspendida.
La organización ambiental reclama, en definitiva, una gestión de la fauna basada en información científica suficiente, actualizada y territorialmente diferenciada, especialmente para las especies que presentan declives poblacionales. A su juicio, cuando no existen datos que permitan garantizar la compatibilidad entre las capturas y la conservación, debe prevalecer el principio de precaución y reducirse la presión cinegética.
Fuente: Alberto Fuentes - Carolina Martín. Portavoces del área de Conservación de la Naturaleza de Ecologistas en Acción CyL
Fotografía principal: Codorniz común
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