El leonés nunca estuvo perdido

La lengua leonesa siempre ha residido en todas las casas del pueblo llano, sólo había que dejarla salir

El leonés ha sido motivo de controversia desde que el castellano es la lengua oficial del territorio, pero esto no significa que estuviese perdido. Hoy se sigue hablando «de casa para dentro», o en frases y palabras entremezcladas con castellano.

Hasta los siglos XV y XVI, era común que algunos escritores leoneses usasen la lengua leonesa en sus libros, como por ejemplo Torres Naharro o Juán del Enzina.

Bartolomé Torres Naharro

Entre esos dos siglos, el destino hace que el Reino de León pase a manos de la familia castellana de los Trastámara, una poderosa élite de la rama menor de la reinante Casa de Borgoña, que sería capaz en siglos venideros de apropiarse también de la Corona de Aragón, el Reino de Navarra e incluso del Reino de Nápoles.

Los Trastámara crean una serie de nuevos marquesados y condados en el viejo Reino leonés con el propósito de crear nuevos círculos de influencia entre unos súbditos gobernados culturalmente diferentes, e imponen la sustitución del leonés por el castellano entre la élite. Aunque ello no supuso en ningún caso su desaparición y continuó hablándose en círculos familiares, perdiendo sólo su carácter de oficial, pero comenzando con ello su declive en número de hablantes.

Placa en un pueblo de la comarca del Rebollar (Salamanca)

Actualidad

«El llionés, más que una lengua, un elemento fundamental para nuestra propia cultura”

Xairu López, vicepresidente de la Asociación Faceira

El actual estado de revitalización de la lengua leonesa es más que emocionante.

Por un lado hay ayuntamientos implicándose a tope, como por ejemplo el Ayuntamiento de León, que renovó cerca de 800 placas de calles haciéndolas bilingües. o el Ayuntamiento de Zamora que hace escasas semanas colaboraba en la edición de un libro en sayagués. Surgen nuevas iniciativas escritas en esta lengua, y por supuesto continúan prestando su impagable ayuda los cientos de personas y asociaciones que promueven, enseñan y conservan el leonés sin ánimo de lucro.

Por otro lado (de ahí lo de emocionante), los vecinos de estas tierras vemos como los forasteros conocen con perplejidad y asombro esta lengua, y de paso al resto de la cultura leonesa haciéndose una pregunta tras otra y consecuentemente aprendiendo.
Internet ha hecho que los turistas, ansiosos por conocer nuevas historias, pongan su pie en este territorio despoblado que es la Región leonesa, y la misma lengua que hasta ayer nos parecía deshonrosa, denigrante o como poco pueblerina (o eso nos hacían creer), hoy en día es estudiada y respetada como un símbolo más de nuestra cultura, aunque a algunos les cueste verlo.

El patrimonio cultural no sólo es material, también la lengua pertenece al pueblo, así que independientemente del color político o clase social, animamos a personas e instamos a administraciones y partidos políticos a que desarrollen ideas para la conservación y.. porqué no, la difusión y promoción del mismo, aunque al final es una tarea de todos.

Quizás nos estemos empezando a dar cuenta que tenemos algo muy grande que no tienen otros pueblos, ¡patrimonio milenario!
«Debido a influencias diversas, lo autóctono, lo
indígena de muchas regiones va retrocediendo, dando
carrera a tendencias niveladoras y destructoras. Lo
uniforme se va imponiendo a lo diferenciado, lo
común a lo típico, lo banal a lo pintoresco, quitando
a regiones y pueblos su nota característica, su sabor
local, su historia. Cometeríamos una grave falta si no
nos diésemos cuenta de este proceso que cada día va
ganando más terreno, cada día se va revelando más
fuerte y funesto»
– FRITZ KRÜGER-
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