El milagro del botillo y la identidad leonesa de quita y pon

El milagro del botillo y la identidad leonesa de quita y pon

Este pasado fin de semana, Carlos Martínez se dejó caer por El Bierzo. El candidato socialista a la Junta no quiso perderse el Festival de Exaltación del Botillo de Bembibre, esa cita ineludible donde la clase política peregrina anualmente para dejarse ver entre manjares

Y debe ser que el embutido rey tiene propiedades místicas desconocidas por la ciencia, porque nada más pisar suelo berciano, a Martínez se le obró el milagro: de repente, se acordó de que existe una "identidad leonesa".

Rodeado de la plana mayor del partido en la provincia y al calor de los focos de Bembibre, el candidato se puso estupendo. Micrófono en mano, aseguró que "es momento de comprometerse con una identidad leonesa que Mañueco ha tratado de ocultar" y reivindicó atender la "singularidad de cada territorio". ¡Aleluya! Parecería un discurso sensato si no fuera porque quien lo pronuncia es el mismo "cateto" político que hace cuatro días despreciaba esa misma identidad con una ignorancia supina.

De la ignorancia de octubre al "amor" de febrero

No hay que tener mucha memoria para recordar al "otro" Carlos Martínez. Al de octubre. Aquel que, lejos del Bierzo y sin elecciones a la vista, soltaba perlas que provocan vergüenza ajena en cualquier leonés, zamorano o salmantino, socialista o no, con un mínimo de dignidad.

¿Recuerdan? Fue él quien dijo, con ese desdén centralista tan típico:

“Qué más da cómo se llame la autonomía. ¿Castilla-León? ¿Castilla y León? ¿Castilla y Soria y Burgos y Valladolid y Segovia?”

No contento con frivolizar sobre el nombre de la región que pretende presidir, se lució en historia afirmando que "llevamos más de cincuenta años de Junta de Castilla y León". Un disparate histórico de tal calibre que demuestra que no sabe ni lo que gobierna, ni desde cuándo, ni a quién.

Hipocresía electoral en estado puro

Resulta insultante que el mismo tipo que preguntaba "por qué se ofenden" cuando borraba nuestro nombre, venga ahora a Bembibre a darnos lecciones de leonesismo. ¿Ahora sí importa la identidad, señor Martínez? ¿Ahora que las urnas de marzo asoman la patita y los sondeos aprietan?

Es el colmo del cinismo político. Venir a una tierra castigada y con una identidad fortísima como es el Bierzo y León para soltar cuatro frases hechas sobre "singularidades" mientras se tiene un historial de menosprecio a la Región Leonesa, eso es tomar a los ciudadanos por tontos.

Los leonesistas estamos hartos de este perfil de político paracaidista y lameculos del aparato, que cambia de principios como de chaqueta según sople el viento electoral, sin más pretensiones que las de leer bien el papelito que le escriben acorde a los sitios que visita. Si cree que un botillo en Bembibre borra el desprecio de octubre, se equivoca. La identidad leonesa se defiende todo el año, no solo cuando se necesita el voto.

Con candidatos que demuestran este nivel de veletismo e ignorancia sobre la propia tierra que pisan, el tortazo electoral en marzo se ve venir desde Pajares. Y merecido será.

Fernando Aparicio

León, reino milenario, cuna de reyes

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