No es cuestión de encariñarse
A través de varias orillas, la escritora pone a dialogar la Grecia del siglo IV a.C. con la Europa occidental del siglo XXI, siempre desde una mirada muy contemporánea. Los relatos se convierten en acotaciones teatrales dentro de un todo más grande, un universo formado por pequeñas galaxias cotidianas, a veces comunicadas entre sí y a veces independientes