SINOPSIS
El alumno de un curso de autoamor abandona la sala dejando un reguero de odio a su paso. En la asamblea de una casa okupa se debate sobre la propiedad de los cuerpos tras un incidente. Una barrendera esboza un nuevo sistema de redistribución de la basura, jaleada por su compañero. Las pequeñas escenas de este libro, como acotaciones para el gran escenario del mundo, se entremezclan con textos legales, etimológicos o periodísticos que apuntan con el dedo.
No es cuestión de encariñarse está repleto de pensamiento, crítica e ironía… un conjunto de relatos que abren las puertas de aquellas cuestiones que, como sociedad, hemos ido ignorando.