La asociación Criosanabria celebra el Día de los humedales
Cada año CRIOSANABRIA celebra conmemora la fecha de la firma del Convenio de Ramsar relativo a la conservación de estos ecosistemas
Sugerencias:
Respuesta a la empresa e información a la población

Desde la aprobación de la moción en contra del Proyecto de Planta de Biogás y a favor de escuchar a las personas afectadas de los pueblos, el 22 de Enero pasado, en el Ayuntamiento de Cistierna, con unanimidad de los tres grupos políticos presentes en la corporación municipal, la empresa Apaycachana-6 S.L. ha despertado de su ensimismamiento y ha comenzado una campaña de “greenwashing” o lavado de cara para hacer su proyecto más verde y alternativo de lo que lo es en realidad, acompañado de una buena dosis de desinformación, primero con una nota de prensa y ahora con una campaña de “buzoneo” por todo el municipio.

La Asociación EslaVIDA, nació precisamente para informarnos y defender nuestra salud, nuestro entorno y nuestro modo de vida ante el proyecto de macroplanta de biogás/biometano en Vidanes, en el polígono de Cistierna, y por ello queremos responder a “la información” que la empresa está difundiendo entre los vecinos.

No ponemos en duda que el biogás sea una tecnología existente ni que el proyecto tenga una declaración de impacto ambiental aprobada por la Junta, aunque falta por aprobarse la Autorización Ambiental integrada, pero eso no significa que sea inocuo ni que sea la mejor opción para nuestro municipio ni para nuestras familias.
La empresa define el biometano como una energía renovable que tiene las mismas propiedades que el gas natural que usamos en casa, pero con un origen "100% sostenible". Se obtiene a partir de residuos orgánicos (como el estiércol de vaca o restos de alimentos). En lugar de extraer gas del subsuelo (combustible fósil), se genera reciclando lo que ya tenemos, presentándolo como "la máxima expresión de la economía circular".

Primero aclaremos que lo que se va a producir en la planta es BIOGÁS, pero dada su obtención usando en parte sustancias heterogéneas será necesario un proceso de purificación para obtener el BIOMETANO comercializable. Este tratamiento conocido como “upgrading” genera además nuevos compuestos tóxicos y contaminantes.
Pongamos también el nombre que corresponde a buena parte de los residuos externos, y no locales, que ya “gestionan” y seguirán “gestionando” bajo esa etiqueta amable de "economía circular": Lodos de depuradoras urbanas e industriales y SANDACH (subproductos animales no destinados a consumo humano, animales muertos, restos de matadero...). Algunos de ellos pueden presentar una alta carga de microorganismos patógenos como E. coli o Salmonella y todos los lodos de depuradora contienen niveles significativos de metales pesados (cadmio, níquel, cobre, plomo, zinc, mercurio, cromo), tóxicos y medicamentos, con efectos negativos contrastados sobre la salud humana (riñones, hígado, pulmones, cáncer, afecciones neurológicas, entre otras).
Los metales pesados, no se pueden eliminar durante su procesamiento en la planta y tienen efectos acumulativos, tanto en el cuerpo humano, como en el ganado y en el suelo , por tanto, una vez aplicados en el campo tampoco se pueden eliminar, habiendo sido la causa de la conversión de tierras féltiles en estériles y yermas en países pioneros en el uso intensivo de lodos de depuradora y digestatos en la agricultura, como Alemania u Holanda, hace décadas y que ahora están regulando estrictamente e incluso prohibiendo su uso tras comprobar sus perjuicios.

Conviene recordar también que el "combustible fósil" gas natural que ahora contraponen al inocuo biometano es el mismo que la propia empresa viene utilizando y quemando para generar electricidad desde hace años como parte de su “modelo circular”. Presentarse ahora como alternativa "limpia" frente a ese mismo gas que ya usan resulta, como mínimo, el colmo del cinismo.
Por último, conviene aquí poner en contexto, para conocimiento de todos, cual es el origen del “boom” actual de las plantas de biogás, qué interés hay detrás de crearlas y por qué éstas y las plantas de gestión de residuos urbanos e industriales como Apaycachana (Gercyl) son un talismán y una preciada solución a un grave problema para los países y las administraciones.
Es sencillo razonar que los seres humanos generamos ingentes cantidades de residuos. En particular los lodos de depuradora constituyen un gran problema por su elevado volumen de generación y por la dificultad en deshacerse de ellos de forma segura para el medio y las personas. Según el INE en 2020 generamos en España 5.741.110 toneladas de lodos de depuradora urbanos (sobre materia húmeda).
Recordemos aquí de forma muy resumida lo que es un lodo de depuradora (urbana): Heces humanas, y todo aquel material que fluya por sumideros, váteres, lavabos y aguas de alcantarillado, incluidos antibióticos, jabones y lejías, detergentes, cargas infecciosas y otros. Si en vez de urbano le apellidamos como industrial, se abre el abanico de materiales efluentes de industrias potencialmente tóxicos.
Parte de esos lodos urbanos reciben un pretratamiento en las EDAR urbanas y otra parte de ellos llegan a las plantas gestoras finales sin ningún tratamiento previo, con la consecuente carga tóxica. Otra fracción de lodos salen de las depuradoras catalogados como no aptos para la agricultura por superar los límites máximos de metales pesados establecidos por Europa.
Por tanto, residuo es igual a problema para las naciones y cabe pensar en que las trabas administrativas a los intermediarios o “gestores” finales de este problema no serán importantes.
También conviene tener muy presente que las empresas gestoras de residuos (lodos) son privadas (frecuentemente detrás de ellas hay fondos de inversión o Sicavs) y como cualquier empresa viven de facturar y obtener rédito de su actividad. En el caso del Biogás los ingresos de capital para la empresa gestora se amplían, no siendo solo los obtenidos por la entrada de residuos, sino también por la comercialización del gas generado. Sin dejar de lado las subvenciones de Europa a las que acceden, que priorizan nuevas plantas de biogás a través de fondos NextGeneration (con hasta el 65% de financiación).
Finalmente, es común que empresas y/o sus cómplices busquen ubicaciones para plantas gestoras y de biogás con un perfil socioeconómico deprimido, con baja población y con teórica baja capacidad de respuesta, que se pliegen fácilmente a sus camelos y falsedades, vendiéndose casi como los “salvadores de la naturaleza” u “ONG verdes del biogás”, con un maquillaje extremo de sus “pretensiones” y prometiendo puestos de trabajo que nunca llegarán.
La carta asegura que "no se escapará nada, ni gas, ni olores" gracias a unos tanques herméticos y biofiltros. Sin embargo, los mayores problemas de olores y emisiones no se producen dentro del digestor cerrado, sino en la recepción, descarga, mezcla, almacenamiento previo de residuos, manejo del digestato y cargas y descargas de camiones, que siguen implicando operaciones al aire libre o bajo naves ventiladas.
La propia declaración de impacto ambiental reconoce la necesidad de implantar sistemas de control de olores, ruidos y emisiones, precisamente porque existe riesgo de molestias. Por tanto, no es cierto que la modernización elimine "definitivamente" los olores ni que se pueda garantizar que "no se escape nada" como dicen presuntuosamente en su escrito. Es más honesto hablar de reducción parcial y riesgo residual, no de ausencia absoluta de impactos.
En la carta se afirma que la planta "no es una macroplanta", que está "dimensionada para las necesidades locales" y que se gestionará "el mismo volumen de residuos que ya se gestiona actualmente, pero con mejor tecnología", sin más camiones.
Sin embargo, la documentación oficial señala una capacidad de tratamiento de unas 86.000 toneladas anuales de residuos, con tres digestores de gran capacidad y producción industrial de biometano, para inyección en un gaseoducto estatal y fertilizantes sólidos y líquidos. Ese volumen y esa configuración encajan con lo que la prensa, el Ayuntamiento y las plataformas ciudadanas vienen calificando como "macroplanta", por mucho que lo quieran evadir.
Una instalación que procesa 86.000 t/año no puede operar sin un tráfico significativo de camiones de entrada y salida, tanto de residuos como de digestato/fertilizantes, más el suministro de otros materiales necesarios para el normal funcionamiento de una factoría industrial. Que la planta esté ubicada en el polígono y tenga acceso desde la N‑625 no significa que los vehículos no afecten al entorno ni al resto de pueblos del municipio ni a los municipios colindantes. La información aportada no suministra ni un solo dato de número de viajes diarios, el tipo de vehículos empleados ni las rutas previstas que debería conocerse antes de aprobar cualquier actividad. Por todo lo expuesto es altamente improbable, que el volumen de tráfico no aumente sustancialmente dado el aumento de aportes a la instalación como consecuencia de la salida de los productos generados y es altamente improbable que parte de esos transportes no circulen por Vidanes o por otras poblaciones del municipio o colindantes, como afirma gratuitamente la empresa.
Apaycachana presenta el digestato como un "fertilizante natural de alta calidad" que, por estar regulado, "no puede provocar en ningún caso contaminaciones por nitratos o metales pesados".
El digestato va a ser lo mismo que el residuo inicial tras el tratamiento, en términos de contenido en metales pesados, ya que estos componentes inorgánicos no se biodegradan en el proceso y se acumulan en el digestato.
Después del proceso de fermentación, dado que el volumen de lodo ha disminuido, se obtiene mayor concentración de metales pesados en el residuo final (digestato) y nitrógeno.

Que esté regulado no implica que no estén constatados sus efectos severos e irreversibles a medio-largo plazo sobre las tierras de labor (y no labor) y su afección sobre la salud de las personas. Recordemos que es un “problema” (problema regulado, faltaría más), y el último actor sobre el que recae es sobre el gestor final.
Aquí se mezclan conceptos: que un producto esté regulado por normativa europea y nacional (fertilizantes y subproductos animales) significa que tiene límites legales y controles, pero no que el riesgo sea cero ni que nunca pueda haber malas prácticas, errores de gestión o acumulación de nutrientes y contaminantes en suelos y acuíferos.
El propio marco europeo sobre nitratos reconoce que el uso agrícola de estiércoles, purines y digestatos puede generar contaminación difusa si la aplicación supera la capacidad de los suelos y de los cultivos, o si se aplica en épocas y condiciones inadecuadas.
Por tanto, no se puede afirmar honestamente que "en ningún caso" habrá contaminación por nitratos o metales; la realidad es que existe un riesgo que depende de la cantidad aplicada, la superficie disponible y el control real de las prácticas agronómicas.
Respecto al agua "depurada" utilizada para riego, vuelve a omitirse qué calidad tendrá, qué parámetros se controlan y qué ocurre en episodios de fallo, copiosas nevadas, lluvias extremas o saturación de balsas, algo especialmente relevante en una instalación de esta escala. El que cumpla la normativa sólo significa que sus riesgos están por debajo de unos umbrales marcados por la norma, no que no existan.
La empresa afirma que la instalación será "totalmente segura y monitorizada", que la tecnología está "muy madura y extendida" y que "nunca habrá emisiones descontroladas". Es cierto que en Europa existen muchas plantas de biogás y que deben cumplir normativas exigentes de seguridad industrial, ambiental y sanitaria. Pero también es cierto que ha habido incidentes en plantas de biogás (fugas, incendios, explosiones, derrames de digestato) documentados en distintos países, precisamente porque ninguna instalación industrial está exenta de riesgo, por muy madura que sea la tecnología.
Los propios sistemas SCADA, planes de autoprotección y mantenimiento preventivo existen para reducir el riesgo y gestionar emergencias, no porque el riesgo desaparezca. Decir que "nunca" habrá emisiones descontroladas o que la planta no representa "ninguna amenaza" para la salud pública va más allá de lo que ninguna evaluación de impacto o normativa puede certificar. Una vez más la empresa hace afirmaciones que no se pueden sustentar con el más mínimo principio de precaución.
La empresa no cita que, como todas las empresas de este tipo, es una sociedad limitada (S.L.) y como tal su responsabilidad patrimonial en caso de siniestro o accidente queda seriamente limitada, aparte que los daños, cuando se producen, son difícilmente reparables.
En la carta se vincula directamente la continuidad de 30 puestos de trabajo (más 7 nuevos) a la aprobación del proyecto, sugiriendo que, si no se construye la planta de biometano, Apaycachana tendrá que cerrar y el municipio perderá la "única vía" para mantener la actividad económica.
Plantear el debate en términos de "empleo o nada" supone convertir un derecho básico como la salud y el bien común en moneda de cambio. Y más cuando comprobamos que esos 37 empleados son un brindis al sol y un cebo que cualquiera que se informe un poco sabe que no es verdad.
Nada se dice de los empleos que se van a perder en otras actividades, como consecuencia de la puesta en funcionamiento de la planta, ni de la pérdida económica que supondrá para todos los vecinos y propietarios por la depreciación de sus propiedades.
Este aspecto no se menciona en el documento de la empresa, sobre la distancia a la población, máxime cuando la Junta de Castilla y León baraja establecer en su futura normativa reguladora (hasta ahora inexistente) una distancia mínima de seguridad a este tipo de poblaciones que supera en todo caso a la del caso de Vidanes.

Además, existe una alta probabilidad de que la empresa solicite ampliaciones de actividad una vez esté la planta en funcionamiento, tal y como ha hecho en varias ocasiones con la actividad de compostaje actual. Estos mismos argumentos han sido utilizados por otras empresas en distintos lugares, donde posteriormente los vecinos se han visto obligados a abandonar sus pueblos, como demuestran numerosos testimonios de residentes de esas zonas.
Si se quiere hablar de transparencia real, es imprescindible poner a disposición de todo vecino el expediente completo (memoria, estudio de impacto, anexos técnicos, mapas de olores, modelos de dispersión, planes de emergencia, planes de gestión del digestato, volumen de residuos y su naturaleza…) y aceptar debates públicos con técnicos independientes, no solo cartas unidireccionales. Y esto es justo lo que se ha pedido y no ha recibido respuesta.
Si algo hay que reconocerle a la empresa, es que con el escrito que está difundiendo, reconoce por fin, después de tantos años y tantas negativas, lo dañina y perjudicial que es la actividad actual de la planta de compostaje, admitiendo su impacto y la nula eficacia de las más mínimas medidas de seguridad que serían exigibles: reconoce la más que deficiente gestión de los olores (consecuencia estos de emisiones no controladas ni cuantificadas) y están procesando residuos sólidos y líquidos sin las más mínimas garantías, ni en el caso de las emisiones gaseosas, ni en el manejo de los líquidos que se filtran y vierten al terreno. Tampoco informan del deficiente control sobre los residuos sólidos de la planta y su dispersión por los terrenos del entorno con un procesamiento cuando menos discutible. También reconocen que han generado un aumento de tráfico, que según ellos no van a incrementar más y que lleva años sufriendo la población y el entorno. Todo ello obligará en su momento a la revisión o incluso reversión de todas las autorizaciones administrativas actualmente en vigor.
El beneficio es nulo en todas las vertientes posibles:
Por todo lo anterior, desde la Asociación EslaVIDA:
No estamos en contra de la innovación ni de las energías renovables; estamos en contra de que se impongan proyectos de alto impacto, sobredimensionados para nuestro territorio, excesivamente cerca de las viviendas, con beneficios privados y perjuicios compartidos por todos.
Estamos a favor del empleo de calidad que no juegue con la salud de los trabajadores ni de la población. Los trabajadores también tienen familias.
ASOCIACIÓN ESLAVIDA
Perfil oficial de La Región Leonesa
Cada año CRIOSANABRIA celebra conmemora la fecha de la firma del Convenio de Ramsar relativo a la conservación de estos ecosistemas
La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea responde a la información solicitada por Ecologistas en Acción y considera que el censo realizado por la Junta de Castilla y León no es muy coherente.
Victoria histórica en Cistierna
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