En los primeros años del siglo XX, Germán Etura, un chaval como tantos otros de un humilde barrio salmantino, se da cuenta por un cúmulo de circunstancias de que la música le ofrece una oportunidad de futuro. Para ello debe marcharse a Cremona, en Italia. Allí se convertirá en un gran luthier, obsesionado por la perfección de sus violines.
En la plenitud de su arte, y tras descubrir sus verdaderos orígenes, regresa a su ciudad natal para establecerse y prosperar en ella. La visita de una misteriosa mujer a su taller lo pone sobre la pista del cruel asesinato de un violinista callejero sucedido años atrás.
Germán se ve entonces envuelto en una enmarañada madeja de crímenes, traiciones, envidias y rivalidades extremas, sepultadas de manera deliberada durante años. Durante todo ese recorrido pasarán ante sus ojos amistades inquebrantables, inocentes amores, corruptos agentes del orden, sociedades secretas, músicos de renombre..., hasta desembocar en un sorprendente desenlace durante el transcurso del concierto que diera el violinista y compositor Tomás Bretón en 1916.
No es fácil adentrarse y aportar novedad en la temática histórica de "Los Comuneros" toda vez que ha sido estudiada y documentada por prestigiosos historiadores por su carácter referencial y significativo.
En el siglo pasado recorría los caminos leoneses un arriero nacido en Sanabria. Era alto, grande, exorbitante, colosal… con unos largos y fuertes brazos acostumbrados a levantar los sacos de trigo y los pellejos de vino. Sus inmensos ojos azules le llenaban de luz la tez ennegrecida por el sol y el viento de Sierra Culebra