Un frío anochecer en una dehesa salmantina es testigo de un acto brutal: dos jóvenes descansan entre las encinas esperando la oportunidad de hacer realidad su sueño de ser toreros. Descubiertos por el personal de la finca son agredidos sin piedad dándolos por muertos.
Uno de ellos es rescatado por el montaraz, personaje que disfruta, junto a su mujer y su hija, de un feliz y buscado retiro tras una azarosa y compleja juventud.
Mientras la venganza va fraguando en la inmisericorde mente del sobreviviente, solo puesta en duda por la beatífica personalidad del montaraz, la vida palpita en la dehesa. Sus habitantes protagonizan escenas de amor y de celos, de fiestas y duelos, de perdón y rencores, de conformismo y soberbia…, recreando la vida rural de la posguerra española.
No es fácil adentrarse y aportar novedad en la temática histórica de "Los Comuneros" toda vez que ha sido estudiada y documentada por prestigiosos historiadores por su carácter referencial y significativo.
En el siglo pasado recorría los caminos leoneses un arriero nacido en Sanabria. Era alto, grande, exorbitante, colosal… con unos largos y fuertes brazos acostumbrados a levantar los sacos de trigo y los pellejos de vino. Sus inmensos ojos azules le llenaban de luz la tez ennegrecida por el sol y el viento de Sierra Culebra