Nunca la historia de una tierra, la historia de un Reino, ha sido tan vilipendiada, ocultada, minimizada y, cuando no, ignorada hasta el punto de, por poner un par de ejemplos, alterar los ordinales de sus reyes o convertir a un héroe Bellido Dolfos- en un despreciable villano. En suma, un etnocidio cultural e histórico sin precedentes
Un Reino que durante más de 300 años tuvo sus propios Jefes de Estado, su propia lengua, nombró embajadores, acuñaba moneda y legislaba. Es en este Reino de León donde nace el Parlamentarismo moderno, como así lo ha reconocido la UNESCO en el 2013, ostentando desde entonces el título de León, cuna del parlamentarismo. Un reino que iba desde el mar Cantábrico hasta Almería. Un reino que conquistó, por ejemplo, Madrid, Toledo, Cáceres, Mérida o Badajoz o que repobló Valladolid. Un Reino a cuya sombra nacen Portugal o Castilla. Es, además, en este Reino, donde igualmente nace la primera universidad española en la Ciudad de Salamanca a partir del Studium Generale, en 1.218. Es aquí, en este Reino leonés donde, por primera vez, una mujer, Urraca I es reina privativa de un Reino medieval. Legado de aquella gloriosa época hoy ese viejo Reino ocupa una cuarta parte del escudo constitucional español.
No es fácil adentrarse y aportar novedad en la temática histórica de "Los Comuneros" toda vez que ha sido estudiada y documentada por prestigiosos historiadores por su carácter referencial y significativo.
En el siglo pasado recorría los caminos leoneses un arriero nacido en Sanabria. Era alto, grande, exorbitante, colosal… con unos largos y fuertes brazos acostumbrados a levantar los sacos de trigo y los pellejos de vino. Sus inmensos ojos azules le llenaban de luz la tez ennegrecida por el sol y el viento de Sierra Culebra