El encanto de la ciudad de León ganó a Berrueta desde su juventud. Don Mariano gustaba de sumergirse en su ambiente, saborear el embrujo de sus calles y plazuelas, contemplar sus monumentos y reconstruir su pasado, ayudado de su poderosa imaginación. Recorrió la provincia en su afán por descubrir las inmensas bellezas que atesora
Sensible a las bellezas de sus paisajes, quiso conocer el alma de sus gentes. Para ello, entabló relación con pastores, mineros, labradores..., en los mismos lugares en los que desarrollaban sus actividades. La mayor parte de la obra de Berrueta está consagrada a León, y especialmente a su Catedral, objeto constante de su estudio escrupuloso y absorbente. Esta "Guía del caminante", además de ocuparse de su amada Catedral, presta atención a otros aspectos de la ciudad, de la que pone de relieve parte de su historia y costumbres tradicionales; aludiendo a monumentos religiosos y civiles, conventos y casas nobles. Con esta obra deseaba compartir con el lector su amor por la ciudad de León.
No es fácil adentrarse y aportar novedad en la temática histórica de "Los Comuneros" toda vez que ha sido estudiada y documentada por prestigiosos historiadores por su carácter referencial y significativo.
En el siglo pasado recorría los caminos leoneses un arriero nacido en Sanabria. Era alto, grande, exorbitante, colosal… con unos largos y fuertes brazos acostumbrados a levantar los sacos de trigo y los pellejos de vino. Sus inmensos ojos azules le llenaban de luz la tez ennegrecida por el sol y el viento de Sierra Culebra