Filandón es una reunión social entre vecinos ¿Sabes de donde viene?
Antaño, las gentes de la región eran mayoritariamente ganaderos y agricultores. Aunque se tenía buena base para desarrollar una industria textil gracias al lino y la lana, su manufactura no pasó de ser en la mayoría de los casos una fuente complementaria de ingresos, siendo más bien una tarea para autoabastecerse.
Los vecinos se solían reunir cuando terminaban sus labores domésticas en torno a los ovillos, ruecas y otros artefactos para hilar, bien en la casa de algún participante o al aire libre si hacía buen tiempo.
Mientras se hilaba, se contaban historias, cuentos, anécdotas… y se cantaban canciones tradicionales.
Del vocablo “filar” que significa hilar, viene nuestro filandón. En el noroeste de la provincia leonesa se le conoce como “calecho”, en Alta Sanabria “fiadeiro”, y en otras partes de la región leonesa le dicen seranos, filandrón, hilanderos, hilanderu, fiada o filangueiro.
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Fue perseguido
La imagen que tenemos de una reunión de ancianas no siempre fue así, y en el siglo XVIII eran los jóvenes de ambos sexos los que se reunían para estos menesteres. Con la excusa de hilar, en muchas ocasiones las veladas se alargaban hasta la noche, dejándose llevar por el baile, las risas y quizás alguna copina de vino.
Esto llevaba a que en más de una ocasión hubiese alteraciones de orden público, como lo sucedido en el pueblo de Gamones en 1911 donde un mozo camino al serano recibió un palo en la cabeza con herida de siete centímetros y veintiocho días de baja, e incluso trifulcas con difunto, como el hecho acaecido en Rosinos de Vidriales en noviembre de 1909 cuando un mozo acuchilló a otro en pleno filandón.
Por supuesto que estas reuniones no gustaban a los sacerdotes ni eran bien vistos por todos los gobernantes. Unos misioneros redentoristas que pasaron por la zona en 1879 dejaron constancia por escrito de lo que vieron en el pueblo de Villardiegua:
“Grandes dificultades tuvimos que vencer respecto de ciertas reuniones nocturnas de la juventud de ambos sexos que llaman ahí seranos. La autoridad se compromete a quitarlos”
La persecución vino también desde el ámbito civil por orden de los alcaldes, como por ejemplo el de Bercianos de Vidriales que en 1850 prohibía dichas reuniones.
Entre primeros y mediados del siglo XX el filandón desaparece definitivamente como costumbre, principalmente porque ya no se sembraba lino, así lo asegura R.Rodriguez en su “Guía artística de León” de 1925 a propósito de esta costumbre:
“por falta de producción de lino y algunas otras cosas que no son aquí del caso, ha desaparecido y es lástima, de muchos otros pueblecillos, y de unos pocos años a esta parte”
Y para terminar un fragmento de una canción tradicional berciana
«La cuitada de mía madre,
madre del mío corazón
peinsa que estoy en mía cama,
y estoy en lo filandón.
Por nacere filandrera
non me repares, galán,
que soy buena filantrona
y nun paro de filar.
Con la mía roca, con el mío fuso,
Doile al sarillo pa amadejar,
que un pardo fino de lana e lino
con mil amores te haré en el telar».
Fuentes: José Ignacio Martín, R. Rodríguez, Misioneros redentoristas de España, foto principal cuadro “el filandón” por Álvarez Catalá