Lo leonés se pierde

La cultura leonesa se pierde, y con ella parte de nosotros

Nota del autor: Aunque puede que las siguientes líneas le parezcan un artículo de opinión, he pretendido ser lo más objetivo posible dado el grave problema tratado, el legado cultural generacional, para que usted lector, tenga una visión acertada de lo que en este artículo pretendo transmitir. Tampoco es mi objetivo el alarmar o molestar a nadie con estos datos, los cuales quizás usted ya sabía o intuía.

La nueva generación

Sólo hay que observar a la mayoría de nuestros jóvenes para darse cuenta de que la cultura tradicional leonesa se acabará perdiendo si no actuamos rápido. Ellos son nuestro futuro, y actualmente no tenemos en nuestra mano el suficiente poder para seducirles culturalmente hablando.
Esta nueva generación, lleva ya casi 40 años viviendo en una comunidad autónoma que se encargó deliberada y progresivamente de borrar las señas de identidad de lo leonés. Lo hicieron desde las aulas, y lo hicieron desde las administraciones. Por lo cual, podremos explicar a nuestros jóvenes la cultura y la lengua leonesa desde las asociaciones, o desde uno o dos ayuntamientos contados en todo el territorio, pero obviamente esto no será suficiente. Sólo hace falta salir a la calle hoy en día y encontrarse con carteles de la Junta de C. y León intactos, cuando hace apenas veinte años esto sería impensable por pura pasión popular.

La tortilla cultural

La globalización, ese cáncer que nos han obligado a padecer en este nuevo milenio, es sin lugar a dudas uno de los causantes del abandono de lo tradicional, y con ello la pérdida de identidad leonesa. Los nuevos tiempos exigen que tengas una cuenta en instagram, que sigas la guerra de Ucrania y que veas todas las series americanas de moda en netflix, pero ninguna presión social te incitará a que sepas bailar una jota de tu pueblo por poner un ejemplo, incluso quizás serás juzgado como anticuado o deshonroso por la juventud. Es más probable hoy en día, que entre nuestros más jóvenes se transmita un baile hecho en Sudamérica como el reggaetón, que el hecho de que conozcan una sola canción tradicional leonesa, zamorana o salmantina, y es triste admitirlo.

Ciertamente este problema cultural es generalizado, pero se multiplica por mil en tierras leonesas al carecer de un marco territorial reconocido y reconocible, y la falta de un gobierno autonómico que promueva la cultura identitaria leonesa, además de otros problemas como la despoblación o la media de edad.

Reconocimiento de lo leonés

Nos falta en esta tierra el comodín del «orgullo», del que no carecen otras culturas como la gallega, la vasca o la asturiana, donde independientemente de quien gobierne, van de la mano a la hora de defender lo suyo.

Desde hace décadas, los firmes protectores de la «leonesidad» han luchado contra la ignorancia sobre lo leonés que impera en todo el territorio español. Antes de internet, los más activistas ya se movilizaban para enviar cartas postales a las principales cadenas de tv pidiendo que dejen de decir aquello de «ambas castillas» en los noticiarios, se hacían viajes organizados en autobús o coches particulares para protestar contra trasvases de agua a Castilla o incluso había quienes, llevados por la pasión, se servían de pequeños actos vandálicos para lograr la ansiada visibilidad de la causa, pero todo este sentimiento de unidad y la sensación de que «hay que hacer algo» ha ido perdiendo fuerza con los años.

Generación actual

Quizás estemos viviendo sin darnos cuenta las últimas décadas de «leonesidad». La generación que actualmente gobierna y mueve el mundo (incluido los territorios leoneses) es la misma que escuchaba y aprendía con las historias de sus abuelos, la misma que conoció la Región de León, y la misma que aún puede reconducir a los jóvenes, pero también la misma que tiene otros problemas mayores y otras motivaciones que se alejan de lo leonés.
Aunque tengamos poder de actuación y aún tiempo para hacer un montón de proyectos provechosos para con la cultura leonesa, estamos tan enfrascados en el día a día de este frenético mundo, que preferimos olvidar lo abocado a la desaparición para centrarnos en la rigurosa actualidad

El Gran reto

Numerados los problemas e inconvenientes, es hora de pasar a la acción. La cultura de una tierra hay que sentirla, no sólo estudiarla. La cultura nace del pueblo, y es el pueblo la encargada de transmitirla con orgullo a sus descendientes, sólo de esta forma podremos conservarla. Independientemente de políticas e ideologías, los ciudadanos del viejo Reino de León tenemos en nuestro haber un gran reto, que es el de revivir nuestras costumbres y transmitirlas correctamente a generaciones venideras. No sientas vergüenza por ser diferente, todo lo contrario! Ya quisieran muchas autonomías españolas tener el peso histórico y cultural de esta tierra. ¿Podremos lograrlo? ¿Lucharemos juntos como pueblo unido?

«Debido a influencias diversas, lo autóctono, lo indígena de muchas regiones va retrocediendo, dando carrera a tendencias niveladoras y destructoras. Lo uniforme se va imponiendo a lo diferenciado, lo común a lo típico, lo banal a lo pintoresco, quitando a regiones y pueblos su nota característica, su sabor local, su historia. Cometeríamos una grave falta si no nos diésemos cuenta de este proceso que cada día va ganando más terreno, cada día se va revelando más fuerte y funesto»

Foto principal de José Mari Fernández (Aliste)

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