La procesión en su honor, tiene ese poso de tradición antigua que tanto nos apasiona por su vistosidad.
Vestidos con sus deslumbrantes trajes típicos, adornados con alhajas, flores y peinados tradicionales, la comitiva de danzarines parte hacia la ermita en busca de su patrona al son de la gaita y tamboril.

Una vez en la ermita y pasada la eucaristía, una multitud se agolpa delante del templo para presenciar el ritual conservado por siglos.
Anochece, y se comienza a reunir el cortejo procesional de la Virgen de la Cuesta (imagen del siglo XIII).
Entrada la noche, es sacada de la ermita y llevada por las estrechas calles de Miranda a ritmo de danzas de la zona y sonar de castañuelas.
Los vecinos llenan balcones y ventanas con candiles de aceite para recibir a su patrona.

Una vez llegados a la iglesia parroquial se deposita la imagen, donde a la mañana siguiente será honrada con bailes y ofrendas.
Fuente documental: Excmo. Ayuntamiento de Miranda del Castañar