En el verano de 1063, Fernando I, que estaba prestigiando su capilla palatina, habilita una embajada para recuperar de la taifa de Sevilla las reliquias de algunos mártires. Al frente de la comitiva puso a los obispos Ordoño (Astorga) y Alvito (León)
La encomienda –una de las más singulares y apasionantes de la Edad Media– culmina con la traslación de los restos de San Isidoro, Doctor Hispaniae, desde Sevilla a León.
Sobre su Autor
Julián González Prieto es Maestro Nacional y licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Ejerció la docencia en colegios de Palencia, Vizcaya y León, y ha publicado colaboraciones en revistas del ámbito educativo.
Perseverante indagador en la historia, ha dedicado especial atención al Camino de Santiago. Con Vexu Kamin, el Viejo Camino a Santiago (2004) da a conocer la más antigua ruta jacobea en Iberia, completamente desconocida hasta entonces. Ha escrito varios libros y recibido galardones internacionales.
No es fácil adentrarse y aportar novedad en la temática histórica de "Los Comuneros" toda vez que ha sido estudiada y documentada por prestigiosos historiadores por su carácter referencial y significativo.
En el siglo pasado recorría los caminos leoneses un arriero nacido en Sanabria. Era alto, grande, exorbitante, colosal… con unos largos y fuertes brazos acostumbrados a levantar los sacos de trigo y los pellejos de vino. Sus inmensos ojos azules le llenaban de luz la tez ennegrecida por el sol y el viento de Sierra Culebra